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Indonesia busca sobrevivientes y Granada cuenta réplicas tras dos sismos sin relación

El terremoto de magnitud 7,7 en Flores deja 53 muertos; el de 4,8 en Granada causó daños, pero no víctimas. La coincidencia no conecta ambos fenómenos.

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Mapa de intensidad del terremoto de magnitud 7,7 al norte de Flores, Indonesia
Intensidad estimada del terremoto de magnitud 7,7 registrado al norte de Flores, Indonesia. Mapa: USGS.

Dos terremotos ocurridos con pocas horas de diferencia dejaron escenas muy distintas en Indonesia y España. En la isla indonesia de Flores, un sismo de magnitud 7,7 provocó muertes, derrumbes, deslizamientos y pequeñas olas de tsunami. En Granada, un movimiento de magnitud 4,8 causó daños materiales y más de 200 llamadas a emergencias, pero ninguna víctima mortal. No existe evidencia de que ambos fenómenos estén relacionados.

La coincidencia alimentó comparaciones en redes sociales, aunque la distancia, las fallas involucradas y la energía liberada son completamente diferentes. La magnitud tampoco basta para anticipar el daño: importan la profundidad, la cercanía a poblaciones, el tipo de suelo y la resistencia de los edificios.

Flores busca sobrevivientes entre réplicas y carreteras cortadas

El terremoto de Indonesia ocurrió cerca de las seis de la mañana del sábado, hora local, a unos 68 kilómetros al nornoroeste de Ende. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calculó una profundidad de apenas 10 kilómetros. Un movimiento tan somero transmite una sacudida más intensa a la superficie que otro de igual magnitud originado a mayor profundidad.

Las autoridades elevaron este domingo el balance a 53 fallecidos y 135 heridos, según The Associated Press. Más de 900 viviendas quedaron destruidas y otras 450 resultaron dañadas en Nusa Tenggara Oriental. Unas 5.000 personas permanecían en refugios temporales o habían preferido dormir al aire libre por miedo a nuevas sacudidas.

Los equipos de rescate concentraron sus operaciones en Manggarai, Manggarai Oriental y Nagekeo, tres de las zonas con mayores dificultades de acceso. Los derrumbes bloquearon tramos de la carretera Trans-Flores y los cortes eléctricos y de comunicaciones retrasaron tanto la llegada de ayuda como la consolidación del balance.

La agencia indonesia de desastres había registrado al menos 995 réplicas; 46 de ellas fueron sentidas por la población. Las autoridades desplegaron helicópteros y una embarcación para llevar suministros y alcanzar comunidades aisladas.

La alerta de tsunami se levantó, pero hubo pequeñas olas

Tras el terremoto, Indonesia ordenó a varias comunidades costeras trasladarse a zonas elevadas. La alerta general fue levantada cuando la red de medición descartó una amenaza de gran escala. Eso no significa que el mar permaneciera inmóvil: los instrumentos registraron una ola de 1,61 metros en Riung y otra de 0,94 metros en Maurole, además de variaciones menores en otros puntos.

El episodio es especialmente sensible en Flores. En 1992, un terremoto y un tsunami causaron alrededor de 2.500 muertes en la isla. Esa memoria explica la rapidez de las evacuaciones, incluso antes de que las autoridades pudieran precisar el alcance de la amenaza.

Granada: daños materiales y una secuencia de réplicas

En España, el movimiento se produjo a la 1:04 de la madrugada del sábado, con epicentro en Alhendín, dentro del área metropolitana de Granada. La revisión citada por medios españoles situó la magnitud en 4,8 y la profundidad en unos 10 kilómetros. Fue sentido en buena parte de Andalucía, desde Granada y Málaga hasta Córdoba, Sevilla y Almería.

El servicio de emergencias 112 gestionó más de 200 llamadas. Se reportaron grietas, caída de cornisas, cascotes y daños en muros, pero la Junta de Andalucía no comunicó víctimas. El Gobierno regional activó su plan de emergencia y reunió al comité asesor de riesgo sísmico para evaluar edificios e incidencias.

Durante la madrugada del domingo, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) había registrado alrededor de veinte movimientos en el área metropolitana de Granada, cerca de la mitad sentidos por la población. Se trata de una secuencia posterior al sismo principal y no de una señal verificable de que vaya a ocurrir un terremoto mayor.

Por qué un 7,7 y un 4,8 producen balances tan diferentes

La escala de magnitud es logarítmica. Una diferencia de casi tres unidades representa una variación enorme en la energía liberada; no es una comparación lineal entre 7,7 y 4,8. Aun así, la energía no actúa sola. El terremoto de Flores ocurrió bajo el mar, fue muy superficial y golpeó una isla montañosa con comunidades dispersas y construcciones vulnerables. Eso añadió deslizamientos, pequeñas olas y problemas de acceso.

El de Granada también fue superficial y cercano a zonas habitadas, por lo que se percibió con fuerza. Sin embargo, su magnitud fue considerablemente menor y encontró una infraestructura con mayor capacidad de respuesta. El resultado fue alarma y desperfectos, pero no una catástrofe humana.

Ni estos dos terremotos ni el ocurrido en Colombia el 10 de agosto forman una cadena global. Cada uno responde a procesos tectónicos regionales. La concentración de noticias en pocos días puede crear la impresión de una actividad extraordinaria, pero para determinarlo hay que comparar catálogos completos durante periodos largos, no una selección de videos virales.

La conclusión práctica es más sencilla: las réplicas pueden continuar, las estructuras dañadas deben inspeccionarse antes de volver a ocuparse y ninguna cuenta en redes sociales puede predecir con precisión la fecha, el lugar y la magnitud del siguiente terremoto. La información útil procede de las redes sismológicas y de los organismos de protección civil.