La idea es sencilla: compartir el costo de una primera oportunidad laboral para que dos mil jóvenes entren a un sector que necesita relevo, tecnología y productividad. El Gobierno panameño aportará B/.300 mensuales durante tres meses y el productor completará el salario mínimo. Al mismo tiempo, un nuevo centro técnico comenzará a formar a cien becarios en ciencias agroalimentarias.
Mi Primer Empleo Agro y el Centro de Especialidades Agropecuarias (CEAGRO AIP) pueden convertirse en dos piezas de una misma política: una abre la puerta de la finca o la agroindustria; la otra intenta formar el talento especializado que el sector necesitará durante los próximos años. Pero el valor del anuncio no se podrá medir por el número de inscritos. La prueba comenzará cuando termine el subsidio.