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Ormuz, atrapado entre la guerra y el comercio mundial

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, advirtió que miles de marinos continúan trabajando en condiciones de elevado riesgo e incertidumbre. Algunos buques y sus tripulaciones han conseguido abandonar la región, pero miles permanecen sin una ruta segura de salida.

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Veto en Ormuz - Panamá y Centroamérica
La OMI mantiene bajo seguimiento a más de 20.000 marinos en la región, incluidos aquellos que permanecen a bordo de buques imposibilitados de salir del estrecho.

Ciudad de Panamá, 12 de septiembre 2026. Seis meses después del inicio del conflicto en Oriente Medio, el estrecho de Ormuz continúa convertido en uno de los principales puntos de riesgo para la navegación internacional. Hasta 400 buques y unos 6.000 marinos permanecen atrapados en el Golfo Pérsico, sin condiciones seguras para abandonar la zona.

La Organización Marítima Internacional (OMI) ha verificado al menos 70 ataques contra el transporte marítimo internacional desde el comienzo del conflicto, el 28 de febrero, con un saldo de 19 marinos muertos. Declaración de la OMI

La dimensión de la crisis trasciende a quienes permanecen a bordo de los buques. Por Ormuz circulan algunos de los flujos energéticos y comerciales más importantes del planeta, por lo que cualquier interrupción prolongada amenaza con trasladar la inestabilidad desde el mar hacia los mercados, las cadenas de suministro y las economías que dependen de combustibles, fertilizantes y otros productos básicos.

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, advirtió que miles de marinos continúan trabajando en condiciones de elevado riesgo e incertidumbre. Algunos buques y sus tripulaciones han conseguido abandonar la región, pero miles permanecen sin una ruta segura de salida.

“La situación en el estrecho de Ormuz sigue sin resolverse”, señaló Domínguez, quien reclamó una nueva voluntad política y una mayor cooperación internacional para restablecer la libertad de navegación.

La preocupación de la OMI no se limita al Golfo Pérsico. El deterioro de la seguridad marítima también se extiende desde el mar Negro hasta el mar Rojo y el golfo de Adén, configurando un mapa de riesgos que afecta a las principales rutas comerciales internacionales.

En julio, el Consejo de la OMI aprobó una resolución en la que reafirmó que el derecho de paso en tránsito por los estrechos utilizados para la navegación internacional no debe ser amenazado, obstaculizado, denegado o suspendido. El organismo pidió además un retorno coordinado y sostenible a la navegación sin obstáculos por Ormuz.

La OMI mantiene bajo seguimiento a más de 20.000 marinos en la región, incluidos aquellos que permanecen a bordo de buques imposibilitados de salir del estrecho.

Como parte de su respuesta, el organismo elaboró, junto con Estados miembros y representantes de la industria marítima, un plan para evacuar de manera segura a unos 6.000 marinos. Sin embargo, la operación se encuentra actualmente en suspenso.

La organización también participa en un grupo de trabajo sobre el estrecho de Ormuz liderado por las Naciones Unidas, mientras la situación continúa evolucionando rápidamente.

La crisis expone una vulnerabilidad que suele permanecer oculta detrás de las cifras del comercio mundial: cada interrupción de una ruta marítima tiene una dimensión humana. Detrás de los buques detenidos, de los cargamentos que no llegan y de los mercados que reaccionan, hay miles de marinos que permanecen en el centro de una guerra que no eligieron.

Mientras Ormuz siga cerrado a una navegación segura, el riesgo no será solamente el de una nueva perturbación del comercio mundial. Será también el de convertir una de las arterias marítimas más importantes del planeta en una zona donde la vida de quienes mantienen funcionando la economía global depende de una salida que todavía no existe.