Bruselas. La guerra en Medio Oriente ha colocado al Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta, en el centro de una creciente tensión entre Estados Unidos y Europa. Mientras Washington presiona a sus aliados para proteger el tránsito marítimo en la zona, varios gobiernos europeos dejaron claro esta semana que no están dispuestos, por ahora, a desplegar tropas para custodiar la ruta petrolera.
El tema dominó la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea en Bruselas, donde se evaluaron los efectos de la ofensiva militar contra Irán y el bloqueo parcial del estrecho, una vía por la que normalmente circula cerca del 20% del petróleo mundial. La interrupción del tránsito de buques petroleros ha sacudido los mercados energéticos y amenaza con extender la crisis económica más allá del Golfo Pérsico.
