Hay un gas del que se producen apenas unos kilogramos al año en todo el planeta y cuyo kilo se valora en torno a los US$20 millones. Se llama helio-3, es un isótopo ligero del helio y hoy sostiene una industria incipiente que ya firmó compromisos de compra por cerca de US$500 millones.
El problema es de origen: en la Tierra casi no hay. El helio-3 llega desde el viento solar, y el campo magnético terrestre lo desvía antes de que toque el suelo. La Luna, que no tiene ese escudo, lleva miles de millones de años acumulándolo en el polvo de su superficie.