Ciudad de Panamá, 21 de junio 2026. La 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) arranca este lunes en Panamá con una agenda marcada por la defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la necesidad de revitalizar el multilateralismo en una región golpeada por la polarización política, la migración y la inestabilidad institucional.
El encuentro, que se extenderá hasta el miércoles en el Centro de Convenciones de Ciudad de Panamá, reunirá a cancilleres, ministros, embajadores y delegaciones de todo el continente bajo el lema “América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá”, en alusión a la histórica reunión convocada por Simón Bolívar en 1826 para promover la unidad de las naciones americanas recién independizadas.
“El tema escogido por Panamá —el multilateralismo, firme en defensa de la democracia, la seguridad hemisférica y la estabilidad en los Estados miembros— lo dice todo. Reúne todos los elementos que le dan importancia a esta Asamblea General”, afirmó este domingo el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, durante una rueda de prensa previa al inicio del foro.
Ramdin insistió en que el multilateralismo no es una consigna vacía, sino una necesidad política en un contexto global cada vez más fragmentado. “Nos necesitamos los unos a los otros”, dijo, al subrayar que ningún país puede afrontar de forma aislada desafíos como la migración, la inseguridad, la erosión democrática o el cambio climático. También reconoció que el sistema interamericano requiere ajustes y fortalecimiento, aunque defendió su vigencia como espacio de concertación regional.
Panamá, país anfitrión de esta edición, ha querido dotar a la cita de una dimensión histórica y simbólica. A dos siglos del Congreso Anfictiónico, el Gobierno panameño busca proyectar al país como punto de convergencia de los debates hemisféricos, en un momento en que América atraviesa profundas transformaciones políticas, sociales y económicas.
“Panamá vuelve a convertirse en un punto de convergencia para el ámbito hemisférico y extracontinental”, sostuvo el canciller Javier Martínez-Acha, quien señaló que la Asamblea servirá para discutir no solo democracia y seguridad, sino también migración, innovación tecnológica, resiliencia climática y desarrollo sostenible.
El canciller defendió la necesidad de que la cita contribuya a fortalecer el sistema interamericano y a construir consensos en una coyuntura especialmente compleja para la región. “El mundo fragmentado de hoy necesita del multilateralismo”, afirmó.
La magnitud del evento refleja ese esfuerzo de reposicionar a la OEA como foro político de referencia en el continente. Las actividades vinculadas a la Asamblea y a la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico reunirán a más de 2.500 participantes y 92 delegaciones.
En el marco de la celebración histórica del bicentenario sí se prevé la presencia de jefes de Estado y altos dignatarios, entre ellos los presidentes de Guatemala, Bernardo Arévalo; Colombia, Gustavo Petro; Ecuador, Daniel Noboa; y el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa. También se ha mencionado la participación de representantes de alto nivel de otros países de la región.
En contraste, la Asamblea General de la OEA como tal mantiene su formato tradicional: los protagonistas son los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros, no los presidentes. Según las cifras oficiales, asistirán 35 cancilleres, 10 ministros de otras carteras, 113 embajadores y representantes permanentes, además de delegaciones de ocho organismos internacionales.
La cita se celebra en un momento en que el continente enfrenta múltiples tensiones: democracias bajo presión, flujos migratorios sin precedentes, desafíos de seguridad transnacional y un creciente debate sobre la eficacia de los mecanismos multilaterales. En ese contexto, Panamá busca convertir esta Asamblea no solo en una conmemoración diplomática, sino en una plataforma para redefinir el papel del sistema interamericano frente a una región cada vez más fragmentada.