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Empleo

Cuatro de cada diez trabajadores en Panamá han visto problemas laborales por redes sociales

Un estudio de Konzerta indica que el 63% limita lo que publica por temor a afectar su carrera, mientras la mayoría de las empresas carece de una política específica sobre redes sociales.

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Trabajadora consulta un teléfono junto a una computadora en una oficina
El uso de redes sociales se ha convertido en una consideración laboral para trabajadores y empresas. Foto: Monstera Production / Pexels.

Lo que una persona publica fuera del horario de trabajo ya no siempre se queda fuera de la oficina. En Panamá, el 42% de los trabajadores consultados dijo haber experimentado o presenciado un caso en el que una publicación en redes sociales tuvo consecuencias negativas para una carrera profesional, según un nuevo estudio de Konzerta.

El resultado supone un aumento de seis puntos porcentuales frente al 36% reportado por la plataforma de empleo en 2025. La cifra, sin embargo, reúne dos experiencias distintas: haber sufrido directamente una consecuencia y conocer un caso cercano. Entre quienes dijeron haber vivido una situación de este tipo, el 83% señaló que le ocurrió a alguien de su entorno laboral o personal y el 17% que le sucedió a sí mismo.

El informe, titulado Redes Sociales y Empleo, fue distribuido este lunes por Konzerta. La encuesta regional reunió 3,503 respuestas de trabajadores y especialistas en recursos humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. El comunicado no detalla cuántas respuestas corresponden a Panamá, las fechas del trabajo de campo, el método de selección, la ponderación ni el margen de error. Por eso, sus porcentajes describen a las personas consultadas y no deben leerse como una estimación definitiva de toda la fuerza laboral del país.

La reputación, antes que el despido

El daño más mencionado no fue perder el empleo, sino deteriorar la reputación profesional o la confianza de colegas y superiores: esa consecuencia apareció en el 49% de los casos reportados. El despido fue señalado por el 38%, la pérdida de oportunidades de ascenso por el 31%, el cambio de industria tras una “cancelación” por el 11% y la pérdida de clientes o prospectos por el 7%. Las respuestas podían abarcar situaciones muy diferentes y el comunicado no ofrece una clasificación independiente de su gravedad.

La posibilidad de que una publicación escape de su audiencia inicial está cambiando la conducta de los usuarios. El 63% de los participantes panameños afirmó que controla lo que publica por temor a repercusiones profesionales. Es la segunda proporción más alta entre los países comparados, apenas por debajo de Chile, con 64%, e igual a las registradas en Ecuador y Perú. Argentina marcó 57%.

Miguel Bechara, director de Konzerta.com en Jobint, sostuvo que las redes sociales se han convertido en una extensión de la identidad profesional. Su lectura es que la reputación digital ya interviene en la manera en que una persona gestiona su presencia pública, aun cuando use una cuenta con fines personales.

Lo que miran los reclutadores

La vigilancia empresarial parece menor que el temor de los trabajadores. Solo el 19% de los especialistas panameños en recursos humanos dijo revisar las redes sociales de candidatos durante un proceso de selección; el 81% afirmó no hacerlo. Entre quienes sí las consultan, la mitad busca señales sobre personalidad e intereses y la otra mitad observa profesionalismo. Un 25% presta atención a conductas controversiales y proporciones menores revisan reputación en línea o coherencia con la hoja de vida.

Aunque pocos dijeron examinar perfiles durante la contratación, el 68% de los especialistas considera que las publicaciones pueden afectar el lugar de una persona dentro de una organización. Además, el 59% cree que comentarios o contenidos personales pueden incidir en el ambiente de trabajo, la cultura o la imagen corporativa, frente al 53% registrado un año antes.

Las respuestas ante un caso problemático no siguen un patrón único. El 34% de los profesionales de recursos humanos indicó que actuaría según la gravedad y que la consecuencia podría llegar al despido; el 26% optaría por una capacitación sobre uso responsable; el 11% ofrecería orientación respetando el espacio personal, y el 9% revisaría primero la política interna.

Muchas empresas operan sin reglas específicas

La ausencia de lineamientos formales es uno de los hallazgos centrales. El 89% de los trabajadores encuestados dijo que su organización no tiene una política de redes sociales o que no se le ha informado sobre ella. Entre los especialistas de recursos humanos, el 88% afirmó que su empresa carece de normas específicas.

Esa falta de reglas deja decisiones sensibles expuestas a interpretaciones caso por caso: qué contenido compromete realmente a una empresa, cuándo una publicación personal se vuelve un asunto laboral y quién debe evaluar el contexto. El estudio no resuelve esas preguntas, pero muestra una brecha entre la preocupación por el riesgo reputacional y la preparación institucional para manejarlo.

El 26% de los especialistas dijo que su organización monitorea las redes de trabajadores, dos puntos más que en 2025. Dentro de ese grupo, el 40% concentra la observación en voceros o representantes específicos; el 30% revisa a toda la organización y otro 30% a directores o cargos de alta visibilidad. Panamá quedó por debajo de Perú, con 38%, y Argentina, con 30%, pero por encima de Chile, con 19%.

El límite entre lo personal y lo profesional

Para los trabajadores, la frontera sigue siendo clara en principio: el 69% considera incorrecto que una empresa evalúe el perfil personal de un candidato y el 31% lo acepta. En la práctica, la separación es menos nítida cuando una publicación identifica al empleador, involucra información reservada o se difunde más allá de la audiencia prevista.

Los datos continúan una tendencia que Konzerta ya había descrito en su edición anterior sobre redes sociales y empleo: más cautela de los usuarios y una atención empresarial selectiva, concentrada en puestos visibles. La novedad de este año es que crece la proporción de personas que dicen haber visto consecuencias, mientras las políticas internas siguen siendo excepcionales.

El estudio ofrece una señal útil para las empresas, aunque no una receta universal. Las reglas más consistentes son las que explican con anticipación qué conductas guardan relación con el trabajo, cómo se evaluará el contexto y qué proceso se seguirá antes de imponer una medida. Para los trabajadores, la encuesta muestra que la audiencia efectiva de una publicación puede ser mucho más amplia que la lista de contactos que aparece en la pantalla.