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Panamá

Panamá acelera su transformación digital; sus edificios enfrentan una prueba de conectividad

Panamá prepara la banda de 6 GHz y redes más rápidas, pero la cobertura dentro de edificios plantea otro reto: mantener conectados los servicios esenciales cuando cambian las condiciones.

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Equipos y cables de red iluminados en un centro de datos
Infraestructura de redes en un centro de datos. Foto: panumas nikhomkhai / Pexels.

Panamá está preparando sus redes para transportar más datos, conectar más dispositivos y adoptar tecnologías como Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7. Pero la modernización digital abre una pregunta menos visible: ¿qué tan bien funcionan esas comunicaciones cuando una persona entra en un elevador, un estacionamiento, un hospital o una torre de concreto?

La cobertura dentro de los edificios será uno de los asuntos que abordará el BICSI CALA ICT Summit Panamá 2026, previsto para este miércoles 12 de agosto, de 8:30 a. m. a 6:00 p. m., en el Hotel Riu Plaza Panamá. El encuentro reunirá a profesionales de telecomunicaciones, centros de datos e infraestructura digital.

La discusión llega mientras el país amplía su dependencia de servicios digitales. Al cierre de 2025, Panamá tenía 3.60 millones de usuarios de internet, equivalentes al 78.4% de su población, y 4.85 millones de conexiones móviles, según el informe Digital 2026: Panama de DataReportal. La cifra de conexiones supera a la población porque una misma persona o empresa puede operar más de una línea.

La señal que se pierde detrás del concreto

Una conexión rápida a internet no garantiza por sí sola que un edificio esté preparado para una interrupción o una emergencia. El Wi-Fi suele cubrir la navegación de empleados y visitantes, mientras que las redes celulares, los sistemas de seguridad pública, los sensores y los equipos de automatización funcionan sobre arquitecturas distintas.

Los materiales utilizados en las construcciones modernas también pueden debilitar la señal. El concreto reforzado, los vidrios de baja emisividad y las estructuras metálicas reducen la capacidad de las radiofrecuencias para atravesar paredes y fachadas. El resultado puede ser una experiencia desigual: buena conectividad en un vestíbulo y zonas sin servicio en escaleras, sótanos o cuartos técnicos.

“Un edificio puede tener un Wi-Fi excelente y, al mismo tiempo, no estar preparado para garantizar comunicaciones celulares, seguridad pública, sistemas operativos o IoT cuando realmente se necesitan”, señaló Paul Weintraub, director de Excigent Tech, firma que participará en el encuentro.

Paul Weintraub, director de Excigent Tech
Paul Weintraub, director de Excigent Tech. Foto: cortesía.

Su argumento apunta a una diferencia importante. La cobertura mide si existe señal; la resiliencia evalúa si esa señal mantiene disponibles las funciones esenciales bajo condiciones adversas. En hospitales, aeropuertos, centros logísticos y edificios de gran altura, una falla puede afectar desde una llamada de emergencia hasta controles de acceso, alarmas, inventarios o sensores ambientales.

Panamá decide qué hacer con la banda de 6 GHz

La conversación ocurre en medio de una decisión regulatoria. En julio, la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos realizó un foro para estudiar el uso futuro de la banda de 6 GHz, comprendida entre 5925 y 7125 MHz.

El regulador analiza dos posibilidades: liberar 500 MHz, entre 5925 y 6425 MHz, o habilitar los 1200 MHz de la banda completa para usos no licenciados. Ese espectro permitiría ampliar la capacidad de tecnologías como Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7, aunque su reorganización debe considerar los enlaces terrestres y satelitales que ya operan en esas frecuencias.

Una banda más amplia puede reducir la congestión y habilitar canales de mayor capacidad, pero no corrige por sí sola los problemas de cobertura interna. Las frecuencias más altas suelen tener más dificultades para atravesar obstáculos, de modo que el diseño del edificio, la ubicación de antenas y la coordinación con los operadores continúan siendo determinantes.

La infraestructura interna puede incluir sistemas de antenas distribuidas, pequeñas celdas, repetidores autorizados, redes privadas y equipos dedicados a los servicios de emergencia. La solución adecuada depende del tamaño del inmueble, el número de usuarios, las aplicaciones que deben permanecer activas y las normas aplicables.

Más equipos conectados, más puntos de falla

El auge de los edificios inteligentes amplía el desafío. Cámaras, cerraduras, ascensores, sistemas de ventilación, medidores y sensores de ocupación producen información de manera continua. Esa automatización puede reducir costos y mejorar la seguridad, pero también multiplica las conexiones que deben administrarse y protegerse.

Por eso, la preparación inalámbrica no termina con instalar más antenas. Requiere evaluar capacidad, redundancia eléctrica, ciberseguridad, mantenimiento, coordinación con operadores y protocolos de continuidad. También exige determinar qué sistemas tienen prioridad cuando la red está congestionada o funciona con energía de respaldo.

Excigent Tech presentará durante el encuentro soluciones de Nextivity, enfocadas en mejorar la conectividad celular en interiores, y de Connectix Broadband Solutions, especializada en infraestructura de banda ancha. La agenda general incluye además centros de datos para inteligencia artificial, fibra óptica, cableado, seguridad electrónica y redes sostenibles.

El costo de prepararse antes

Para promotores y administradores, incorporar la conectividad desde la etapa de diseño suele ser más eficiente que corregir puntos ciegos cuando el edificio ya está ocupado. Los ductos, espacios técnicos, fuentes de energía y rutas de cableado pueden planificarse junto con la estructura, en vez de añadirse después mediante intervenciones más costosas.

El asunto también plantea preguntas de responsabilidad. En un edificio comercial intervienen el propietario, el administrador, los operadores móviles, los integradores y las autoridades de seguridad. Sin una definición clara de quién financia, opera y mantiene cada componente, una instalación puede quedar obsoleta aun cuando haya sido diseñada correctamente.

Panamá tiene ventajas como centro regional de conectividad y servicios. Convertirlas en resiliencia cotidiana dependerá menos de la cantidad de dispositivos conectados que de la calidad con la que se diseñen las redes detrás de ellos. La prueba decisiva no será solamente cuánta velocidad reciben los usuarios, sino si las comunicaciones esenciales siguen funcionando cuando dejan de existir las condiciones normales.