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¿Por qué importa?
¿Por qué importa?
Un informe de Fecamco señala que la congestión vehicular en Centroamérica eleva en más de 10% los costos operativos empresariales y reduce el tiempo de descanso de los trabajadores.
El problema afecta a las empresas centroamericanas mediante mayores gastos en combustible, mantenimiento y distribución, además de impactar la productividad laboral. En Ciudad de Panamá, el tiempo promedio de traslado alcanza dos horas y 20 minutos diarios.
Síntesis generada con IA.
La congestión vehicular dejó de ser únicamente un problema de movilidad para convertirse en un costo económico creciente para Centroamérica. Las empresas enfrentan mayores gastos de operación y distribución, mientras miles de trabajadores pierden varias horas al día en desplazamientos que reducen su tiempo de descanso y vida personal.
Un informe regional presentado por la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) advierte que los problemas de tránsito elevan en más de 10% los costos operativos empresariales y obligan a los trabajadores a dedicar largas jornadas a sus desplazamientos. Video Estudio Fecamco Aquí.
El estudio examinó las condiciones de movilidad en Ciudad de Guatemala, San Salvador, Tegucigalpa, San José y Ciudad de Panamá, mediante consultas a empresarios afiliados, trabajadores y estudiantes universitarios. Sus resultados exponen un problema que afecta simultáneamente la productividad laboral, la distribución de mercancías y la competitividad de las economías de la región.

Cinco de cada 10 trabajadores dedican más de dos horas diarias a trasladarse entre sus hogares y sus centros de actividad. Dentro de ese grupo, el 60% acumula más de tres horas al día en el tránsito, según los resultados divulgados.
Panamá y Guatemala, bajo presión
Las diferencias entre las ciudades muestran la magnitud del desafío. En trayectos superiores a los 10 kilómetros, los trabajadores de Ciudad de Guatemala invierten un promedio de tres horas y 10 minutos diarios en sus desplazamientos, una situación asociada, entre otros factores, a las conexiones que exige el sistema de transporte público.
En Ciudad de Panamá, el tiempo promedio alcanza dos horas y 20 minutos, mientras que en San Salvador llega a dos horas y 10 minutos. En la capital salvadoreña, el informe también identifica limitaciones en la disponibilidad de rutas durante los turnos nocturnos.
San José y Tegucigalpa presentan distancias medias inferiores a los 10 kilómetros, pero la congestión en sus principales corredores dificulta prever cuánto durará un recorrido. La distancia, por sí sola, no garantiza un traslado rápido cuando las vías operan cerca o por encima de su capacidad.

El crecimiento del parque automotor agrava el problema. En El Salvador, los registros del Observatorio Nacional de Seguridad Vial contabilizan 2.158.431 vehículos, con un incremento anual de 6,73%. Guatemala supera los 5,3 millones de unidades; Honduras, los 2,9 millones; Costa Rica, cerca de 2,8 millones, y Panamá, los 1,5 millones.
La expansión de las flotas presiona una infraestructura vial que no siempre cuenta con capacidad para absorber el volumen de automóviles, los incidentes de tránsito y la demanda de desplazamientos. A esto se suman las deficiencias de cobertura, frecuencia y seguridad del transporte público, que pueden incentivar el uso del vehículo particular.
La congestión también golpea las ganancias
El impacto trasciende el tiempo perdido en las carreteras. Según el informe, el 76% de los empresarios consultados afirmó que la congestión afecta sus operaciones logísticas, la distribución o el abastecimiento. El comercio figura entre los sectores más expuestos, seguido de la industria y los servicios.
Las empresas deben incorporar más tiempo a sus itinerarios, reorganizar las entregas y, en algunos casos, utilizar más vehículos para movilizar mercancías que antes podían transportarse con menos recursos. Las restricciones horarias para el transporte pesado y las demoras en los pasos aduaneros añaden obstáculos a una cadena logística que depende de la puntualidad.
El efecto financiero es igualmente significativo: ocho de cada 10 empresarios encuestados identificaron sobrecostos superiores al 10% vinculados a las deficiencias viales, de acuerdo con los resultados presentados por Fecamco.
Para mantener sus operaciones, las compañías afrontan mayores desembolsos en combustible, mantenimiento, horas extraordinarias, recargos por trabajo nocturno y transporte privado para sus empleados. Estos gastos reducen los márgenes de rentabilidad y pueden trasladarse a los precios de bienes y servicios.
El diagnóstico plantea un desafío compartido para los gobiernos y el sector privado: mejorar la movilidad ya no consiste únicamente en reducir los tranques, sino en recuperar horas productivas, contener los costos empresariales y facilitar el movimiento de personas y mercancías.
Mientras los desplazamientos sigan consumiendo una parte sustancial de la jornada y la congestión encarezca las operaciones, Centroamérica continuará pagando un impuesto silencioso sobre su productividad: tiempo que no vuelve y recursos que dejan de invertirse en crecer.
