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Alza del diésel y la falta de inversión ponen presión sobre las finanzas de MiBus

La presión sobre el presupuesto coincide con otro problema estructural: el envejecimiento de los autobuses y el aumento de los costos de mantenimiento. Sánchez Fábrega afirmó que los recursos recomendados para 2027 dejan poco margen para la compra de repuestos, cuyo costo también se ha visto afectado por los problemas logísticos internacionales y el encarecimiento del transporte de mercancías.

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Alza del diésel y la falta de inversión ponen presión sobre las finanzas de MiBus - Panamá y Centroamérica
El futuro del transporte público no dependerá únicamente de cuántos autobuses circulen por las calles, sino de si Panamá logra financiar su renovación, extender las rutas a las comunidades y establecer reglas que permitan sostener el servicio.
¿Por qué importa?

¿Por qué importa?

El encarecimiento del diésel y la falta de inversión ponen presión sobre las finanzas de MiBus y comprometen la modernización y renovación de su flota de autobuses.

La situación afecta las finanzas de la empresa de transporte masivo en Panamá, que calcula un costo adicional de 14 millones de dólares en combustible al cierre de 2026. Ante la falta de recursos recomendados para inversión en 2027, queda pendiente definir si el Gobierno central atenderá las solicitudes de fondos adicionales para la compra de repuestos y nuevos autobuses.

Síntesis generada con IA.

El transporte público del país enfrenta una presión financiera que podría comprometer sus planes de modernización. MiBus calcula que el encarecimiento del combustible le supondrá un costo adicional de 14 millones de dólares al cierre de 2026, mientras reclama recursos para comprar autobuses nuevos, ampliar la cobertura en las barriadas y avanzar hacia la electrificación de su flota.

Carlos Sánchez Fábrega, gerente general y presidente de la junta directiva de MiBus (Transporte Masivo de Panamá, S.A.), explicó que la empresa acumula un sobrecosto de 9 millones de dólares en combustible y que, si los precios se mantienen en los niveles actuales, la factura anual ascenderá a unos 42 millones de dólares, frente a los 24 millones o 25 millones que pagaba habitualmente.

El diferencial de costos representa una presión cercana al 10% del presupuesto anual de la empresa, cuyos recursos están sujetos a una planificación que limita su capacidad para absorber gastos imprevistos. Sánchez Fábrega señaló que la situación ha sido expuesta ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional y trasladada al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para evaluar los ajustes correspondientes.

El ejecutivo también reconoció el apoyo de las empresas proveedoras de combustible, que han contribuido a mantener la operación mientras persisten retrasos en los pagos y en la compensación de los sobrecostos. Sin embargo, advirtió que el presupuesto para 2027 fue calculado sin incorporar plenamente el aumento de los precios internacionales.

Si las presiones energéticas continúan el próximo año, sostuvo, los recursos previstos podrían resultar insuficientes.

Una flota envejecida y una renovación sin fondos suficientes

La presión sobre el presupuesto coincide con otro problema estructural: el envejecimiento de los autobuses y el aumento de los costos de mantenimiento. Sánchez Fábrega afirmó que los recursos recomendados para 2027 dejan poco margen para la compra de repuestos, cuyo costo también se ha visto afectado por los problemas logísticos internacionales y el encarecimiento del transporte de mercancías.

Pero la mayor preocupación del gerente es la falta de financiamiento para renovar y modernizar la flota. Según explicó, el presupuesto recomendado por el Gobierno central asciende a unos 160 millones de dólares, de los cuales apenas 1.5 millones corresponden a inversión.

MiBus ha solicitado alrededor de 14 millones de dólares adicionales para atender sus necesidades presupuestarias y sostiene que requiere unos 31 millones para adquirir nuevos autobuses. La empresa también contempla inversiones en instalaciones y espacios operativos que permitan recibir y mantener las unidades.

El plan consiste en comprar aproximadamente 120 autobuses durante 2027 y mantener un ritmo de adquisición cercano a 100 unidades anuales hasta 2029. El objetivo es sustituir los vehículos más antiguos, incorporar autobuses eléctricos y mejorar la capacidad de respuesta del sistema.

La renovación, sin embargo, no se limita a reemplazar unidades. MiBus busca incorporar autobuses más pequeños que puedan entrar en las barriadas y acercar las paradas a las viviendas, una medida que permitiría ampliar el acceso al transporte público en sectores donde los vehículos convencionales tienen dificultades para operar.

El desafío de recuperar los pasajeros y corregir el contrato

Pese a las dificultades, MiBus asegura que la demanda ha mostrado una recuperación. De acuerdo con Sánchez Fábrega, la empresa registra un crecimiento acumulado cercano al 10% en los últimos años, con un incremento del 25% en 2025 y un crecimiento que continúa en 2026, aunque no precisó el período de comparación de esas cifras.

Actualmente, el sistema moviliza cerca de 500,000 pasajeros diarios, frente a los aproximadamente 650,000 que transportaba en 2018 y 2019, antes de la pandemia. Entre MiBus y el Metro de Panamá, el objetivo operativo es atender a alrededor de un millón de personas al día.

Para prestar el servicio, la empresa dispone de entre 1,000 y 1,100 autobuses listos cada mañana. Sánchez Fábrega destacó que, a diferencia del Metro, cuya infraestructura y capacidad tienen una configuración más rígida, los autobuses pueden redistribuirse según la demanda y reforzar las rutas con mayor necesidad de pasajeros.

No obstante, la recuperación de la demanda no ha resuelto el problema financiero. El gerente atribuyó parte de las dificultades a un contrato de concesión con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) que, según su versión, no se ha cumplido plenamente y mantiene una estructura tarifaria sin actualizar.

Sánchez Fábrega sostuvo que las tarifas debían revisarse anualmente, pero que la empresa continúa cobrando bajo un esquema establecido hace nueve años. A su juicio, la diferencia entre los ingresos percibidos y los que habría recibido si se hubieran aplicado las actualizaciones contempladas en el contrato ronda los 120 millones de dólares.

El ejecutivo también aludió a pérdidas superiores a 37 millones de dólares, según los datos que dijo tener disponibles, aunque no detalló el período al que corresponden. Las cifras reflejan, desde su perspectiva, la necesidad de revisar las condiciones financieras bajo las cuales opera el sistema.

Electrificación y sostenibilidad financiera

La estrategia de MiBus descansa en tres frentes: incorporar autobuses eléctricos para reducir la exposición al diésel, adquirir vehículos pequeños que faciliten el acceso a las barriadas y reformar el contrato de concesión para establecer condiciones financieras que permitan sostener la operación.

La electrificación, afirmó Sánchez Fábrega, representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa y reducir la dependencia de combustibles cuyos precios están sujetos a las tensiones internacionales. Pero la transición requiere inversiones iniciales que la empresa todavía no tiene garantizadas.

El gerente considera que una estructura contractual actualizada también permitiría que otros operadores participen en la prestación del servicio y asuman parte de la demanda que hoy atiende MiBus.

El futuro del transporte público no dependerá únicamente de cuántos autobuses circulen por las calles, sino de si Panamá logra financiar su renovación, extender las rutas a las comunidades y establecer reglas que permitan sostener el servicio. Sin recursos para invertir y un contrato que la empresa considere viable, la modernización de MiBus corre el riesgo de quedarse en un plan sobre el papel.