Una diferencia entre las hectáreas que una empresa reporta y las que realmente tiene, una variación en el rendimiento de un cultivo o un aumento en la mortalidad de una operación pecuaria pueden parecer problemas exclusivamente productivos. Pero también pueden convertirse en señales de riesgo financiero.
Especialistas de EY explican que esas variaciones pueden reducir ingresos, elevar costos operativos, afectar la valoración o recuperabilidad de los activos e incidir en los resultados y en las decisiones de una compañía. La conclusión forma parte de un análisis sobre auditoría agropecuaria divulgado por la firma.
