Jacob Coxon dejó Anthropic con una advertencia sobre el rumbo de la inteligencia artificial. Su renuncia, anunciada el martes 8 de septiembre, plantea una pregunta que trasciende a un investigador: quién decide cuánto riesgo puede asumir una industria cuyas herramientas se incorporan cada vez más a empresas, gobiernos y servicios cotidianos.
La agencia EFE identifica a Coxon como un ingeniero británico que trabajó en OpenAI y Anthropic durante los últimos tres años, sin responsabilidades ejecutivas. Su denuncia apunta a la decisión de ambas empresas de acelerar hacia sistemas capaces de mejorarse a sí mismos, pese a las dudas sobre su control.