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Ciudad de Panamá, 27 de agosto 2026. La inversión extranjera está transformando el mercado inmobiliario residencial de alto valor en Panamá. En 2025, las compras de extranjeros superaron los $841 millones, un aumento de 53% frente a 2019 y más del triple del ritmo de crecimiento de la demanda interna en viviendas de más de $120,000, según datos de Indesa Analytics.
La tendencia no perdió fuerza en 2026. Durante el primer trimestre, las compras de extranjeros alcanzaron $205 millones, 17% más que en el mismo periodo del año anterior. Su participación llegó al 57% del mercado de viviendas por encima de $120,000, el nivel más alto registrado en la serie de Indesa.
El dato revela un cambio estructural: el comprador extranjero ya no es un actor secundario del mercado inmobiliario panameño. En determinados segmentos, se ha convertido en su principal motor.
Estados Unidos toma el liderazgo
El cambio también se observa en el origen de los compradores.
Estados Unidos se convirtió por primera vez en el principal comprador extranjero durante el primer trimestre de 2026, con adquisiciones por $33.6 millones, un incremento interanual de 53%. Con ello desplazó a Colombia y Venezuela, países que durante años habían encabezado la demanda extranjera. Análisis INDESA Aquí.
Además del volumen, destaca el perfil de gasto. Los compradores estadounidenses y europeos presentan las medianas de precio más elevadas: $259,000 en el caso de los estadounidenses y $310,000 entre los europeos.
La señal para el mercado es clara. Panamá no solo está atrayendo más compradores internacionales; está captando a consumidores con mayor capacidad de pago y con una demanda que combina vivienda, inversión y retiro.
La economía que comienza después de comprar la vivienda
El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de los bienes raíces.
Indesa estima que el gasto corriente anual de los extranjeros con ingresos superiores a $4,000 que residen en Panamá alcanza aproximadamente $990 millones.
Ese flujo abre un mercado mucho más amplio alrededor del denominado “expat economy”: servicios patrimoniales, migratorios y residenciales, además de bienestar, consumo premium y otras soluciones dirigidas a personas que llegan al país para vivir, invertir o retirarse.
La oportunidad surge porque la decisión inmobiliaria suele ser el resultado final de un proceso. Primero llega el visitante. Después prolonga sus estadías. Finalmente, algunos deciden establecerse o invertir.
Y ese primer eslabón también está creciendo.
El turismo como puerta de entrada
El flujo de turistas aumentó 19.7% interanual durante el primer trimestre de 2026, después de crecer 11.6% en 2025. Estados Unidos se consolidó además como el mercado turístico de mayor crecimiento desde 2019.
El programa Stopover de Copa Airlines ha contribuido a ese dinamismo, en un país donde el turismo se ha convertido en una de las principales fuentes de divisas, solo por detrás de la Zona Libre de Colón.
Pero existe una brecha que también representa una oportunidad.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen moviliza cerca de 20 millones de pasajeros al año, mientras Panamá recibe alrededor de 2.3 millones de turistas internacionales. La diferencia sugiere que una parte importante de quienes pasan por el país todavía no se convierte en visitante prolongado, comprador o residente.
El desafío consiste en transformar tránsito en permanencia.
Las ventajas de Panamá no garantizan que ganará la competencia
Panamá posee varios atributos que resultan especialmente atractivos para los extranjeros de mayores ingresos: una visa de inversionista calificado que permite obtener residencia permanente mediante una inversión inmobiliaria desde $300,000, un sistema de tributación territorial, una economía dolarizada, conectividad aérea y precios residenciales relativamente competitivos.
En el mercado secundario, el precio de la vivienda se ubicaba en $1,881 por metro cuadrado en septiembre de 2025, alrededor de 25% por debajo de la mediana de $2,509 registrada entre las principales capitales latinoamericanas.
Pero las ventajas comparativas no son suficientes por sí mismas.
En el Global Retirement Index de Global Citizen Solutions, Panamá ocupa el puesto 19 entre 44 países, por debajo de Costa Rica, que aparece en el puesto 11, y muy lejos de Portugal, que ocupa el primero.
La diferencia apunta a un problema menos relacionado con los atributos del país que con la manera en que estos se convierten en una propuesta integral para el extranjero. La visa de nómada digital, por ejemplo, tiene una duración relativamente corta y existen todavía limitaciones en servicios destinados a acompañar a los nuevos residentes y sus familias durante su instalación.
El riesgo es que otros países, particularmente Costa Rica y Colombia, logren convertir mejor sus ventajas en una experiencia más sencilla y atractiva para quienes buscan trasladar su vida y su patrimonio.
Panamá lidera entre los expatriados
Hay, sin embargo, un dato que juega a favor del país.
Panamá fue elegido por tercer año consecutivo como el mejor destino del mundo para vivir como expatriado, según la edición 2026 de Expat Insider, la encuesta anual de InterNations que recoge las experiencias de personas que viven fuera de su país de origen.
El país ocupó el primer lugar entre 31 destinos evaluados, seguido por México, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Indonesia, Colombia, Kenia, Emiratos Árabes Unidos y Brasil.
Panamá obtuvo su mejor desempeño en finanzas personales y condiciones laborales para extranjeros. También ocupó el segundo lugar en facilidad para establecerse y en aspectos esenciales para expatriados. Su posición menos destacada fue la sexta en calidad de vida.
El 87% de los expatriados encuestados dijo estar satisfecho con su vida en Panamá, frente al 70% del promedio mundial.
La percepción económica también resulta favorable. El 90% considera que el ingreso disponible de su hogar es suficiente para vivir cómodamente, frente al 71% global, mientras que 76% se declara satisfecho con su situación financiera, frente al 55% a escala mundial.
El verdadero reto es convertir el interés en permanencia
El mercado inmobiliario ofrece una primera evidencia de que Panamá está capturando una nueva corriente de capital internacional. El turismo muestra que existe un flujo creciente de potenciales visitantes. Y la experiencia de los expatriados indica que quienes finalmente se establecen encuentran condiciones que valoran.
Pero esos tres fenómenos todavía no forman una estrategia completamente integrada.
Los $841 millones invertidos por extranjeros en vivienda durante 2025 y los $205 millones del primer trimestre de 2026 muestran que el dinero ya está llegando. Los casi $990 millones de gasto anual estimado de los expatriados muestran que el mercado potencial es todavía mayor.
La pregunta decisiva ya no es si Panamá puede atraer extranjeros. Los datos sugieren que puede hacerlo.
El desafío es conseguir que quienes llegan como turistas se conviertan en residentes, que quienes compran una vivienda construyan su vida alrededor de ella y que ese capital inmobiliario se transforme en una economía permanente de servicios, empleo y consumo. Porque atraer al extranjero es el primer paso; lograr que elija quedarse es lo que determinará cuánto de esta nueva riqueza terminará arraigada en Panamá.
