Ciudad de Panamá, 25 de agosto 2026. Mientras el Caribe panameño recibe aguaceros torrenciales, el Pacífico acumula meses de déficit y los principales embalses del país no recuperan los niveles necesarios. Esa aparente contradicción es, precisamente, una de las señales más preocupantes del El Niño que se está instalando sobre Panamá.
Las últimas actualizaciones internacionales han elevado la alarma. La Organización Meteorológica Mundial advierte que el fenómeno seguirá fortaleciéndose durante agosto-octubre, mientras que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima una probabilidad superior al 90% de que se convierta en un episodio muy fuerte durante el otoño y el invierno boreal de 2026-27.
