Ciudad de Panamá 29 de abril 2026. El Banco Mundial aprobó un financiamiento de hasta 60 millones de dólares para transformar el sistema catastral de Panamá, en una apuesta por modernizar la gestión de la tierra y reducir uno de los vacíos estructurales del país: la falta de información confiable sobre la propiedad.
El programa busca crear un catastro multipropósito, digital e integrado, capaz de concentrar en una sola plataforma los datos sobre terrenos y bienes inmuebles. Hoy, apenas una fracción del territorio cuenta con registros actualizados, y la titulación sigue siendo limitada, sobre todo fuera de las zonas urbanas.
La promesa es ambiciosa: trámites más rápidos, mayor seguridad jurídica y mejores condiciones para invertir. En la práctica, significa pasar de registros dispersos y en muchos casos obsoletos a un sistema accesible tanto para ciudadanos como para instituciones públicas.
El proyecto, que será ejecutado por la Autoridad Nacional de Administración de Tierras, también tiene un componente económico inmediato. Se estima la creación de unos 1,200 empleos durante su implementación, además de un impacto indirecto en el acceso al crédito y la planificación territorial.
El financiamiento se desembolsará bajo un esquema atado a resultados: avances medibles en servicios catastrales, reducción de tiempos y expansión del acceso a información de tierras. Es, en esencia, un intento de convertir la burocracia en infraestructura.
Más allá de la inversión, el desafío es estructural. Sin un mapa claro de la propiedad, el crecimiento económico encuentra límites invisibles. Con él, el país apuesta por ordenar su territorio —y, con ello, parte de su desarrollo.