El 15 de agosto los trabajadores panameños reciben la segunda de las tres partidas del décimo tercer mes, y el comercio lleva semanas preparándose para ese día. Es uno de los tres momentos del año —abril, agosto y diciembre— en que una inyección simultánea de ingreso llega a los bolsillos de buena parte de la población asalariada.
Ese calendario convierte a agosto en un mes atípico para el consumo: la demanda no crece de forma gradual, sino de golpe y en una fecha conocida de antemano. Para las cadenas de retail, la diferencia entre aprovecharlo y desaprovecharlo se decide en las semanas previas.
