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Durante años, para buena parte de las empresas panameñas la tecnología fue una línea del presupuesto que se aprobaba al final, cuando el resto de las cuentas ya cuadraba. Esa jerarquía ha empezado a invertirse en los sectores donde el margen se juega en la operación diaria: logística, transporte, distribución y servicios.
El argumento que están comprando esas compañías no es la automatización en sí, sino algo más prosaico: saber, en el momento en que ocurre, dónde está un camión, cuánto combustible consumió en una ruta o cuántas visitas hizo un técnico en una jornada. Con ese dato en la mano, sostienen los proveedores del sector, las decisiones dejan de tomarse a ciegas.
«Cada vez más empresas entienden que la tecnología no solo automatiza procesos, sino que genera información valiosa para tomar mejores decisiones», afirmó Luis Diego Trejos, gerente general de Detektor para Costa Rica y Panamá. «Cuando una organización conoce en tiempo real cómo se mueve su operación, puede optimizar recursos, reducir pérdidas y responder con mayor rapidez».
Dónde dicen que está el retorno
La compañía, que vende soluciones de rastreo y gestión, identifica tres frentes donde asegura que el efecto sobre la productividad se nota antes. El primero es la supervisión del personal que trabaja fuera de la oficina: conocer la ubicación de los colaboradores, verificar recorridos y registrar visitas para coordinar mejor los tiempos de respuesta.
El segundo es la analítica. Los reportes de desempeño e indicadores operativos permiten, según la empresa, medir la eficiencia y detectar dónde se está perdiendo dinero, en lugar de deducirlo cuando el trimestre ya cerró.
El tercero es el monitoreo de flotas, y es el que arroja las cifras más tangibles: optimizar rutas, reducir el consumo de combustible, programar mantenimientos antes de que el vehículo falle y registrar la seguridad de quienes conducen.
A ese paquete se suman las tecnologías híbridas, que combinan GPS con radiofrecuencia para seguir localizando un vehículo donde la señal satelital flaquea —un problema real en las rutas del interior del país—, con historial de recorridos y alertas consultables desde el móvil.
La letra pequeña
Conviene leer estas cifras con la cautela que merece su origen: quien las presenta es también quien vende la herramienta. El comunicado de la empresa no aporta datos de adopción en el mercado panameño, ni casos verificables de ahorro, ni cuánto cuesta implantar estos sistemas en una compañía mediana.
Hay además una dimensión que el discurso comercial suele dejar fuera. Supervisar la ubicación de los trabajadores en campo es, técnicamente, vigilancia laboral. Dónde termina la coordinación operativa y dónde empieza el control del empleado es una conversación que las empresas panameñas todavía no han tenido en público.
Lo que sí parece asentado es la dirección: en operaciones con vehículos, rutas y personal disperso, la medición dejó de ser un lujo para convertirse en la forma habitual de administrar. La discusión ya no es si conviene medir, sino qué se hace con lo medido.
Esta nota se elaboró a partir de un comunicado de Detektor, empresa de soluciones de seguridad y rastreo con 32 años en el mercado centroamericano. Las afirmaciones sobre el desempeño de sus productos son de la compañía.
