Ciudad de Panamá, 9 de junio 2026. El Canal de Panamá comenzó a tomar precauciones frente a un riesgo que aún no se materializa, pero que permanece en el horizonte: el posible retorno del fenómeno de El Niño y su impacto sobre las reservas de agua que sostienen una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
La administración canalera informó a las navieras que, a partir del próximo 3 de julio, el calado máximo autorizado para los buques que transiten por las esclusas Neopanamax será de 49.5 pies (15.09 metros), una decisión basada en los niveles actuales y proyectados del lago Gatún, principal fuente de agua para las operaciones de la vía. Comunicado a Navieras Aquí
La medida forma parte de la estrategia de gestión hídrica diseñada para garantizar la continuidad y confiabilidad del tránsito marítimo, al tiempo que protege los recursos necesarios para enfrentar eventuales escenarios de sequía.
Aunque la reducción podría parecer significativa, el Canal precisó que el ajuste no afectará el número de tránsitos diarios y tendría impacto en menos del 1.7% de los buques Neopanamax que utilizan la ruta.
La decisión llega después de un período excepcionalmente favorable para la cuenca hidrográfica. Durante 2025, las lluvias superaron los promedios históricos y la temporada seca de 2026 resultó más húmeda de lo habitual, permitiendo mantener niveles óptimos de almacenamiento en los embalses que alimentan las esclusas.
Sin embargo, los administradores del Canal han optado por actuar con anticipación. Desde diciembre de 2025 se implementan medidas de ahorro de agua como preparación para la temporada seca y ante las proyecciones climáticas que apuntan a la posible formación de un evento de El Niño durante el segundo semestre de 2026, con potencial de extenderse hasta 2027.
La medida marca además el regreso de una práctica que no había sido necesaria durante casi dos años. Las condiciones hidrológicas favorables permitieron suspender restricciones temporales que habían cobrado protagonismo durante la crisis hídrica de 2023 y 2024, cuando la escasez de lluvias obligó al Canal a reducir tránsitos y limitar la capacidad de carga de algunas embarcaciones.
Aquella experiencia dejó lecciones que hoy influyen en la toma de decisiones. La actual estrategia se apoya en modelos hidrológicos, estadísticas históricas, monitoreo meteorológico y evaluaciones técnicas que buscan anticipar escenarios adversos antes de que afecten las operaciones.
Especialistas del Canal mantienen vigilancia permanente sobre la evolución climática de la cuenca y las proyecciones internacionales relacionadas con El Niño. El objetivo es reaccionar con rapidez ante cualquier cambio que pueda comprometer la disponibilidad de agua en los próximos meses.
La decisión refleja una nueva realidad para el Canal de Panamá: la gestión del recurso hídrico se ha convertido en un asunto tan estratégico como el tránsito de los buques. En una era marcada por fenómenos climáticos cada vez más extremos, la competitividad de la ruta interoceánica dependerá no solo de su infraestructura, sino también de su capacidad para anticiparse a la incertidumbre del clima y proteger el agua que hace posible su operación.