Ciudad de Panamá, 16 abril de 2026. El sistema portuario del Pacífico panameño inició 2026 con una contracción marcada, reflejo de ajustes operativos que están alterando el equilibrio del comercio marítimo en la región.
Durante el primer trimestre, el complejo portuario de Panamá Pacífico perdió más de 100,000 TEU en operaciones de transbordo, una caída que coincide con la transición operativa en el puerto de Balboa, principal terminal del litoral. Solo en marzo, Balboa registró una disminución de 60,397 TEU en este segmento.
En conjunto, el movimiento de contenedores en el Pacífico se redujo 13.4% frente al mismo período de 2025, equivalente a 113,288 TEU menos. La contracción subraya el impacto inmediato de los cambios operativos en uno de los puntos clave del comercio interoceánico.
Mientras tanto, otros puertos de la región comienzan a capitalizar el ajuste. En México, el puerto de Lázaro Cárdenas reportó un crecimiento de doble dígito en transbordo durante el primer bimestre, consolidándose como una alternativa emergente para las rutas del Pacífico.
El contraste es aún más evidente en el Caribe panameño. El complejo portuario de Colón —que incluye las terminales de CCT, Manzanillo y Cristóbal— registró un crecimiento de 9.5% en transbordo durante el mismo período. En total, movilizó 1.29 millones de TEU, frente a 1.18 millones un año antes.
Este desempeño positivo se produjo a pesar de una caída significativa en el puerto de Cristóbal, que perdió cerca de 126,866 TEU en comparación interanual. El crecimiento de las otras terminales compensó la disminución, reforzando el papel de Colón como eje logístico en el Atlántico.
Parte de esta redistribución responde a decisiones estratégicas de las navieras. A inicios de marzo, la compañía china COSCO suspendió sus recaladas en Balboa y trasladó sus operaciones a Manzanillo, en Colón. La naviera representaba aproximadamente el 4% del volumen total de Balboa, lo que aceleró el desplazamiento de carga hacia el Caribe.
Incluso la carga local parece haber seguido esa tendencia. Aunque Balboa registró una caída en este segmento, el movimiento se reflejó en un aumento en los puertos del Atlántico, sugiriendo una reconfiguración interna del sistema logístico panameño.
A nivel regional, la competencia también se intensifica. El puerto de Cartagena, en Colombia, reportó un crecimiento de 22% en transbordo durante el primer trimestre, con 146,132 TEU adicionales. Más del 75% de su volumen total corresponde a este tipo de operaciones, consolidando su posición como uno de los principales rivales de Panamá.
En paralelo a estos cambios, el Canal de Panamá experimenta un repunte inesperado en su actividad. El número de tránsitos diarios ha aumentado a entre 38 y 41 buques, por encima de los 34 a 36 previstos para esta época del año.
El incremento, cercano al 10% sobre lo proyectado, está vinculado a la inestabilidad en Oriente Medio, que ha obligado a las navieras a redirigir rutas hacia la vía interoceánica panameña. La seguridad del Canal y las condiciones actuales del mercado de combustibles han reforzado esta tendencia.
El resultado es un sistema logístico en transformación: mientras el Pacífico pierde volumen en el corto plazo, el Caribe gana protagonismo y el Canal recupera dinamismo, en medio de un entorno global que sigue redefiniendo las rutas del comercio marítimo.