La inflación energética en América Latina y el Caribe cerró 2025 con un comportamiento más moderado y estructural, marcando un punto de inflexión frente a la volatilidad del año anterior. El indicador anual se ubicó en 0,83%, casi la mitad del nivel registrado en 2024, en un contexto donde los precios internacionales de los combustibles han perdido influencia directa sobre los costos finales de la energía.
En diciembre, la inflación energética mensual fue nula, una mejora frente al registro negativo del mes previo. Sin embargo, el comportamiento regional sigue siendo heterogéneo: menos de la mitad de los países registraron aumentos, mientras que el resto mostró variaciones negativas o sin cambios. Esta divergencia responde, principalmente, a decisiones internas como ajustes en subsidios, tarifas eléctricas y políticas fiscales, más que a shocks externos.
Un desacople cada vez más evidente
El análisis regional confirma un fenómeno clave: la inflación energética se ha desacoplado de los precios internacionales. Mientras el índice regional mantiene una trayectoria relativamente estable, los precios del petróleo, gas y carbón han mostrado caídas y fluctuaciones más pronunciadas.
Este patrón coincide con tendencias globales recientes. Durante 2025, el precio del petróleo experimentó presiones a la baja por un aumento de la oferta, impulsado por mayores niveles de producción fuera de la OPEP y una desaceleración de la demanda en economías clave. A su vez, el gas natural mostró ajustes tras los picos registrados en años anteriores, en medio de una normalización de los mercados energéticos tras las tensiones geopolíticas recientes.
Inflación energética anual en ALC al cierre de 2025.
La inflación energética mensual de la región resultó nula.
Bajó frente al mes anterior, cuando había sido de 0,32%.
9 tuvieron inflación energética mensual positiva y 11 negativa o nula.
El reporte destaca que la inflación energética anual de 2025 fue casi la mitad que la de 2024 y casi el doble que la observada en 2023.
| Concepto | dic-23 | dic-24 | dic-25 |
|---|---|---|---|
| Inflación total mensual | 0,49% | 0,47% | 0,30% |
| Inflación energética mensual | -0,24% | 0,20% | 0,00% |
| Variación mensual precio WTI | -7,45% | 0,24% | -4,10% |
Subsidios, renovables y política pública
Más allá del mercado internacional, los factores determinantes en la región han sido internos. Los esquemas de subsidios energéticos, junto con reformas fiscales y regulatorias, han influido directamente en el comportamiento de los precios al consumidor.
Al mismo tiempo, el avance de las energías renovables, particularmente la hidroeléctrica, ha contribuido a contener costos. El aumento de las lluvias en varios países durante el cierre de 2025 redujo la dependencia de fuentes más costosas, impactando a la baja en los precios de generación eléctrica.
Este fenómeno se alinea con una tendencia global: la transición energética está modificando la estructura de costos, haciendo que factores como la inversión en infraestructura, la resiliencia climática y la diversificación de la matriz energética tengan un peso creciente.
Menos volatilidad, pero no menos presión
A diferencia de 2024, cuando la inflación energética mostró fuertes oscilaciones, 2025 se caracterizó por una mayor estabilidad y una tendencia general a la baja durante gran parte del año. Sin embargo, el nivel alcanzado sigue siendo superior al de 2023, lo que indica que los costos energéticos continúan siendo un componente relevante en la inflación general.
Además, persisten riesgos hacia adelante. La evolución de los precios internacionales, las decisiones de política pública y factores climáticos —como eventos extremos asociados al cambio climático— podrían reconfigurar nuevamente el panorama energético regional.
En este nuevo escenario, América Latina parece avanzar hacia un modelo donde el precio de la energía dependerá menos de los mercados globales y más de decisiones locales y estructurales, redefiniendo así el vínculo entre energía, inflación y desarrollo económico.