Panamá conserva el grado de inversión… pero el reloj fiscal sigue corriendo

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Ciudad de Panamá, 29 de mayo 2026. Moody’s dejó intacta la calificación soberana de Panamá en Baa3, el último peldaño del grado de inversión. Pero detrás de la aparente estabilidad hay un mensaje incómodo: los mercados todavía no compran del todo la historia fiscal del país.

La agencia reconoce algo que hace un año parecía improbable: el déficit cayó de 6.2% a 3.7% del PIB en apenas doce meses, cumpliendo la regla fiscal y frenando, por ahora, el deterioro acelerado de la deuda pública. Moody’s incluso proyecta una estabilización de la deuda entre 66% y 67% del PIB.

Sin embargo, el alivio viene con una advertencia severa. El ajuste de 2025 se logró principalmente aplazando inversión pública y recortando gasto de capital. Eso compra tiempo, no resuelve el problema estructural.

La verdadera prueba será política, no contable

Moody’s advierte que Panamá necesita reformas permanentes — más ingresos, mayor transparencia y acuerdos legislativos — para evitar que la perspectiva negativa termine convirtiéndose en una rebaja a territorio especulativo.

Ese escenario tendría consecuencias inmediatas: muchos fondos institucionales y de pensiones quedarían obligados a vender bonos panameños automáticamente.

Por ahora, el Canal sigue sosteniendo la narrativa de estabilidad y el primer trimestre de 2026 mostró disciplina fiscal, con un déficit de apenas 1.4% del PIB. Pero la agencia deja claro que el crecimiento económico, por sí solo, ya no basta.

La próxima revisión, prevista para noviembre de 2026, podría convertirse en el examen más importante de Panamá ante los mercados internacionales en más de una década.

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