Ciudad de Panamá, 15 de marzo de 2026. La inversión y la generación de empleo en Panamá dependen cada vez más de la capacidad del Estado para ofrecer reglas claras, procesos ágiles y una gestión pública eficiente. Así lo señaló la presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), Giulia De Sanctis, quien planteó la necesidad de avanzar en la desburocratización, la digitalización de trámites y la modernización de la administración pública para fortalecer el clima de inversión en el país.
De Sanctis indicó que en el sector empresarial persisten inquietudes relacionadas con la lentitud de algunos procesos administrativos, permisos y gestiones que, según empresas y emprendedores, deberían resolverse con mayor rapidez. Cuando los procedimientos se prolongan o se vuelven impredecibles, explicó, las inversiones tienden a postergarse y con ellas también se retrasan nuevas oportunidades de empleo.
El tema adquiere mayor relevancia al analizar la situación del mercado laboral panameño. De acuerdo con datos recientes revisados por APEDE con base en la Encuesta de Mercado Laboral del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), el país presenta señales mixtas que reflejan avances, pero también desafíos persistentes.
Entre los aspectos positivos, la tasa de participación laboral alcanzó el 64%, con 2.19 millones de personas dentro de la población económicamente activa. Esto representa alrededor de 45 mil personas adicionales respecto a la medición anterior, un incremento impulsado en gran medida por una mayor participación de mujeres en el mercado laboral.
En paralelo, también se registró un aumento en la generación de empleo. La población ocupada llegó a 1.96 millones de personas, con 27,547 nuevos puestos de trabajo, lo que equivale a un crecimiento de 1.4%. La mayor parte de estos empleos se concentró en el sector servicios, particularmente en áreas como transporte y logística, comercio y actividades financieras, actividades que continúan consolidándose como pilares de la economía panameña.
No obstante, estos avances aún no han sido suficientes para absorber el crecimiento de la fuerza laboral. La tasa de desempleo se situó en 10.4%, lo que equivale a 227 mil personas en búsqueda de empleo. La situación es aún más compleja entre la población joven: en el grupo de 15 a 24 años, el desempleo alcanza el 23.2%, lo que significa que miles de jóvenes enfrentan dificultades para ingresar al mercado laboral.
A este escenario se suma otro desafío estructural para la economía panameña: la informalidad laboral. Según los datos analizados, el 47.1% del empleo no agrícola se encuentra en condiciones de informalidad, lo que implica que casi la mitad de los trabajadores del país no cuenta plenamente con estabilidad laboral ni acceso a sistemas de seguridad social.
Pese a estos retos, el sector empresarial muestra señales de dinamismo. Un estudio reciente de ManpowerGroup señala que el 53% de los empleadores en Panamá planea aumentar su plantilla laboral, mientras que el país registra una tendencia neta de empleo de 44%, una de las más altas de la región.
Para APEDE, estas cifras reflejan que existe un potencial real para generar más empleos si se fortalecen las condiciones que facilitan la inversión y el crecimiento empresarial. Panamá cuenta con ventajas competitivas importantes, entre ellas su posición geográfica estratégica, su conectividad global y una economía de servicios consolidada, además de sectores con capacidad de expansión como logística, comercio, turismo, tecnología y servicios financieros.
No obstante, transformar ese potencial en crecimiento sostenido y más oportunidades laborales requiere avanzar simultáneamente en varios frentes. Entre ellos, facilitar la inversión, fortalecer el capital humano y modernizar la gestión del Estado.
“Cada trámite que se simplifica, cada proceso que se digitaliza y cada permiso que se resuelve con eficiencia envía una señal clara de que Panamá está preparado para crecer”, subrayó De Sanctis.
Desde APEDE, agregó, el gremio empresarial mantiene su disposición de colaborar con el sector público para impulsar reformas que reduzcan la burocracia, fortalezcan el clima de inversión y permitan que más empresas generen oportunidades de empleo para los panameños.