Ciudad de Panamá, 25 de mayo 2026. Una falla en una de las principales líneas de transmisión eléctrica del país desencadenó este lunes una interrupción masiva de energía que dejó sin servicio a amplias zonas urbanas y comprometió la operación de la mayor planta potabilizadora nacional, elevando el riesgo de una crisis de abastecimiento de agua en la capital y sus alrededores.
La incidencia ocurrió en una línea troncal de 115 kilovoltios operada por Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A., pieza clave del sistema que transporta electricidad desde los centros de generación hacia las redes de distribución.
El impacto fue inmediato. La interrupción afectó a toda la provincia de Colón y a sectores estratégicos de la capital, entre ellos Chilibre, La Locería, El Marañón, San Francisco, Calzada Larga, la Avenida Justo Arosemena y el Centro Bancario Internacional, que aún mantenía operaciones al cierre de la jornada financiera.
Pero la mayor preocupación se concentró en la Planta Potabilizadora de Chilibre, responsable de abastecer de agua potable a gran parte de los distritos de Panamá y San Miguelito. La paralización del sistema eléctrico detuvo el bombeo y la producción de agua, abriendo la posibilidad de desabastecimiento durante las próximas horas si el servicio no es restablecido rápidamente.
En un comunicado, ETESA informó que sus equipos técnicos fueron enviados a inspeccionar la línea afectada, aunque admitió que las labores avanzan con dificultad debido a las fuertes lluvias y tormentas eléctricas registradas en las áreas impactadas. Según la empresa estatal, las condiciones climáticas representan riesgos para el personal desplegado en campo.
Hasta entrada la noche, las autoridades no habían precisado el origen exacto de la falla ni ofrecido una hora estimada para la recuperación total del sistema, lo que incrementó la incertidumbre entre comercios, residentes y autoridades sanitarias.
El episodio vuelve a poner bajo escrutinio la resiliencia de la infraestructura energética nacional, en momentos en que eventos climáticos extremos y fallas técnicas comienzan a ejercer mayor presión sobre servicios esenciales como electricidad y agua potable.