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Ciudad de Panamá, 11 de septiembre 2026. El Ministerio de Ambiente ha puesto en marcha la elaboración de un Plan Maestro Forestal que busca cambiar la forma en que Panamá administra, conserva y aprovecha sus recursos forestales, con una visión de largo plazo que pretende convertir al sector en un motor de desarrollo sostenible y no únicamente en una actividad extractiva.
El instrumento, impulsado por la Dirección Nacional Forestal en coordinación con el Comité Nacional de Gestión Forestal (CONAGEFOR), contará con asistencia financiera del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF) y será elaborado durante los próximos 15 meses por un grupo de consultores especializados.
El proceso comenzó con una reunión de trabajo en la que fueron presentados los responsables de diseñar el plan y se inició el intercambio con las principales áreas técnicas vinculadas al sector forestal. Participaron el ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro; el director nacional Forestal, Carlos Espinosa Peña; integrantes de CONAGEFOR; jefes de departamento de la Dirección Forestal y el equipo consultor.

Para Navarro, el país cuenta con buena parte de los recursos necesarios para construir una nueva etapa de la actividad forestal: décadas de experiencia en plantaciones, inversiones privadas, profesionales especializados y una industria que, aunque todavía enfrenta desafíos, tiene una base sobre la cual crecer.
“Tenemos todo para hacer un gran trabajo con este Plan Maestro Forestal”, afirmó Navarro, al destacar el respaldo del CAF y la disposición tanto del sector público como del privado para participar en el proceso.
Pero la apuesta del Gobierno va más allá de ordenar la gestión de los bosques. Navarro planteó que el nuevo plan debe contribuir a transformar el modelo forestal panameño, alejándolo de una lógica exclusivamente extractiva y orientándolo hacia una industria basada en la producción sostenible, la recuperación de tierras y la conservación de los bosques nativos.
Una de las propuestas consiste en impulsar la recuperación de grandes extensiones de tierras mediante especies nativas y maderables, con participación y financiamiento del sector privado. La intención es establecer las bases de una industria forestal nacional capaz de generar actividad económica sin convertir la conservación de la biodiversidad en su costo.
El desafío será convertir esa visión en una política capaz de sobrevivir a los cambios de Gobierno y a los ciclos económicos. El sector necesita no solo plantaciones y profesionales, sino también reglas claras, coordinación institucional, inversión, mercados y mecanismos que hagan económicamente viable el manejo sostenible de los recursos forestales.
Espinosa Peña señaló que el Plan Maestro deberá incorporar las necesidades y oportunidades existentes en áreas que van desde la conservación y el manejo de bosques hasta el cultivo de plantaciones, el aprovechamiento, la transformación y la comercialización de los productos forestales.
Durante los próximos 15 meses, los consultores y las instituciones participantes deberán identificar las principales restricciones del sector y definir las prioridades que permitan fortalecer la coordinación entre las entidades públicas, los productores, las empresas y otros actores relacionados con los bosques y las plantaciones.
La participación de CONAGEFOR y de las distintas áreas técnicas de la Dirección Nacional Forestal será determinante para construir una hoja de ruta que no se limite a un documento de planificación, sino que establezca objetivos concretos para el futuro de los bosques panameños.
El verdadero reto comenzará cuando el plan esté terminado: demostrar que Panamá puede hacer de sus bosques una fuente de inversión, empleo y crecimiento sin sacrificar aquello que pretende proteger. Si el proyecto logra cerrar esa brecha, el país no solo tendrá un nuevo plan forestal; tendrá la oportunidad de construir una industria para la que la conservación deje de ser un obstáculo y se convierta en parte del negocio.
