La reestructuración que frenó al agro

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Ciudad de Panamá, 19 de junio 2026. El financiamiento estatal destinado al sector agropecuario panameño sufrió una abrupta caída en los primeros meses de 2026, reflejando el impacto de la transformación que atraviesa el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), una institución históricamente clave para agricultores, ganaderos y pescadores del país.

Entre enero y abril, los préstamos aprobados por el BDA sumaron $6.6 millones, muy por debajo de los $16.1 millones registrados durante el mismo período de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

La diferencia equivale a una contracción de 59.2%, una de las más pronunciadas de los últimos años.

La caída fue particularmente severa en la pesca, donde los créditos aprobados descendieron de $94 mil a apenas $17 mil, una reducción de 82.5%. En ganadería, el principal rubro financiado por la entidad, los préstamos pasaron de $8.9 millones a $3.9 millones, una disminución de 56.6%.

La agricultura tampoco escapó a la tendencia. Los desembolsos aprobados para esta actividad cayeron 28.4%, mientras que otras categorías registraron una reducción de 84.5%.

El contraste es notable frente al comportamiento reciente del banco. Durante los primeros cuatro meses de 2023, los préstamos crecieron 63.2%; en 2024 aumentaron 78.5%; y en 2025 avanzaron otro 15.8%. El giro observado este año coincide con un proceso de reorganización impulsado por el Banco Nacional de Panamá para corregir problemas financieros y operativos acumulados durante años.

A finales de abril, el gerente general del Banco Nacional, Javier Carrizo, informó al Consejo de Gabinete que las pérdidas anuales del BDA fueron reducidas de $15 millones a $9.4 millones como resultado de las primeras medidas de ajuste.

La estrategia ha incluido una reducción de personal, el cierre de 20 sucursales y una disminución significativa de la flota vehicular. También se revisan operaciones crediticias pendientes de desembolso y se han endurecido los controles para la aprobación de nuevos préstamos.

Según las autoridades, el objetivo es transformar al BDA en una entidad financieramente sostenible y con procesos más transparentes. Entre las reformas en marcha figuran la eliminación de facultades discrecionales en las gerencias regionales, el fortalecimiento de los mecanismos de recuperación de cartera y la creación de un fideicomiso para administrar créditos problemáticos.

Pero mientras la institución busca estabilidad, las cifras revelan una realidad inmediata: menos dinero está llegando al campo.

La incógnita ahora es si esta contracción representa un ajuste temporal producto de la reestructuración o el inicio de una nueva etapa en la relación entre el Estado y el financiamiento del sector agropecuario.

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