El Banco Mundial publicó su más reciente edición del Digital Progress and Trends Report, un análisis exhaustivo que examina el estado de la digitalización y la adopción de inteligencia artificial (IA) en todo el mundo. El reporte, centrado en el fortalecimiento de las “bases de la IA”, concluye que la revolución tecnológica actual está siendo profundamente desigual: mientras los países de alto ingreso (HICs) consolidan su liderazgo, los países de bajo ingreso (LICs) y de ingreso medio (MICs) enfrentan barreras estructurales que limitan su participación en la economía de la IA.
“La IA presenta un momento definitorio para el desarrollo global. La inversión en IA, adaptada a la preparación de cada país, es un imperativo estratégico.” — Digital Progress and Trends Report 2025, Banco Mundial.
Uno de los hallazgos más reveladores del informe es la enorme disparidad en conectividad a internet. Para 2024, el 93.4% de la población en países de alto ingreso tenía acceso a internet, frente al apenas 26.5% en países de bajo ingreso. Esta brecha de más de 67 puntos porcentuales no solo refleja un problema de infraestructura, sino que actúa como un multiplicador de desigualdad en el acceso a herramientas de IA, plataformas de aprendizaje y mercados laborales digitales.
En materia de habilidades digitales, el panorama es igualmente preocupante. El informe reporta que, en 2023, el 66% de la población en HICs poseía habilidades digitales básicas, mientras que en los países de bajo ingreso esta cifra cae por debajo del 5%. Para habilidades avanzadas —que son precisamente las que demanda el mercado laboral de la IA— menos del 1% de la población en LICs las posee, frente a un máximo del 10% en HICs. El informe señala que la “fuga de cerebros” agrava aún más este escenario: en países como Bangladesh, Líbano, Nigeria y Ucrania, la salida de talento supera en 3 a 4 veces las entradas de nuevos profesionales calificados.
A pesar de este contexto adverso, el informe identifica señales de oportunidad. Las vacantes laborales que requieren habilidades de IA están creciendo más rápido en los países en desarrollo que en los HICs: un 16% en países de ingreso medio-alto (UMICs) y un 11% en LMICs entre 2021 y 2024, frente al 2% en HICs. Las vacantes específicas de Inteligencia Artificial Generativa (GenAI) se multiplicaron por nueve a nivel mundial solo entre 2022 y 2024. Este dinamismo refleja que la demanda de talento en IA está descentralizándose, aunque la oferta aún no acompaña ese ritmo en los países de menor ingreso.
El reporte articula el concepto de las “4C” como los pilares fundamentales para construir bases sólidas de IA: Conectividad (Connectivity), Capacidad de Cómputo (Compute), Contexto (Context) y Competencia (Competency). Sobre el pilar de contexto, destaca que más del 50% de los conjuntos de datos de entrenamiento de IA de código abierto están en inglés, limitando severamente la accesibilidad para hablantes de otros idiomas. Sin embargo, el auge de formatos emergentes como el video y el audio —el 8% de los videos de YouTube están en hindi y el 3% en árabe— abre nuevas vías para que los países en desarrollo participen en el ecosistema de datos de IA con sus propios idiomas y culturas.
En términos de inversión, el desequilibrio es estructural: Estados Unidos concentra el 56% de todo el capital de riesgo destinado a datos de entrenamiento de IA entre 2014 y 2023, seguido de China con el 17% y la Unión Europea con el 15%. El resto del mundo accede solo al 6% de esta inversión. El 85% de las startups del sector de datos para IA operan desde países de alto ingreso, un indicador que refleja dónde se toman las decisiones sobre los modelos que moldearán el futuro tecnológico global.
El Banco Mundial concluye su informe con un llamado urgente a la acción: los países en desarrollo deben actuar de forma estratégica y acelerada, adaptando las inversiones en IA a su nivel de preparación para no perder la oportunidad histórica que representa esta tecnología. La localización de modelos de IA y la formación de talento local son señalados como las rutas más efectivas para cerrar la brecha y transformar la IA en una herramienta de desarrollo inclusivo.