La misión Artemis II de la NASA avanza con éxito en su segundo día completo en el espacio profundo, luego de completar la maniobra de inyección translunar que colocó a la nave Orion en ruta hacia la Luna. La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, se convirtió en la primera en salir de la órbita terrestre desde el programa Apollo program NASA en 1972.
Tras un periodo de descanso de ocho horas, los astronautas retomaron sus actividades con una jornada enfocada en operaciones técnicas, experimentos científicos y evaluaciones médicas. Desde el Centro de Control de Misión en el Johnson Space Center, el equipo despertó a la tripulación con música antes de iniciar el cronograma del día.
Al inicio de la jornada, la nave se encontraba a casi 100,000 millas de la Tierra y continuaba su aproximación hacia la Luna, que ya se ubicaba a más de 160,000 millas de distancia. Uno de los hitos del día es la ejecución de la primera maniobra de corrección de trayectoria, un encendido breve de motores que permitirá ajustar con precisión la ruta de la cápsula.

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Ajustes de ruta y preparación científica
Estas maniobras, conocidas como correcciones de trayectoria, son fundamentales para garantizar que la nave alcance el punto exacto necesario para sus operaciones alrededor de la Luna. En paralelo, el equipo científico selecciona formaciones geológicas que serán observadas durante el sobrevuelo lunar previsto para el 6 de abril.
Durante ese paso, los astronautas podrán observar aproximadamente el 20% de la cara oculta de la Luna iluminada por el Sol, incluyendo estructuras como la cuenca Orientale y varios cráteres que rara vez han sido vistos directamente por humanos sin instrumentos.
Dentro de la nave Orion, los tripulantes también ensayan la preparación de la cabina para estas observaciones, organizando equipos, configurando cámaras y practicando desplazamientos en microgravedad en un espacio reducido.
Pruebas médicas y comunicaciones en el espacio profundo
La agenda incluye además simulaciones de emergencia médica, como maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y respuesta ante asfixia, con el objetivo de evaluar protocolos de seguridad en condiciones de ingravidez. Asimismo, los astronautas continúan con rutinas de ejercicio físico para mantener su estado cardiovascular durante la misión.
En el ámbito tecnológico, se realizan pruebas del sistema de comunicaciones de emergencia de Orion, utilizando la red de espacio profundo para transmitir datos y video en alta definición hacia la Tierra, lo que permite verificar el rendimiento de los sistemas a medida que la nave se aleja del planeta.
La misión Artemis II representa un paso decisivo en los planes de la NASA para regresar a la Luna y establecer una presencia humana sostenida, sentando las bases para futuras exploraciones más ambiciosas, incluido un eventual viaje a Marte.