Ciudad de Panamá, 22 de junio 2026. En el laboratorio del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, un grupo de jóvenes científicos trabaja con un material que durante décadas fue considerado un simple desecho médico: la placenta humana. Hoy, ese tejido se ha convertido en la base de una investigación que podría abrir una nueva frontera en el tratamiento de la diabetes.
El equipo, liderado por la biotecnóloga panameña Mairim Solís, estudia células madre mesenquimales extraídas de placentas donadas para determinar si pueden transformarse en células beta pancreáticas, las encargadas de producir insulina, la hormona esencial para regular el azúcar en la sangre.
