Un crecimiento contenido en un entorno de incertidumbre global
La inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe registró un avance marginal del 1,7% durante 2025, alcanzando un total de 194.233 millones de dólares. Este desempeño se produce en un escenario de marcada rivalidad geopolítica y tecnológica a nivel global, factores que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), han sido exacerbados por los recientes cambios en la política arancelaria de Estados Unidos. A pesar de este incremento, la participación de la IED en el producto interno bruto (PIB) regional se mantuvo estable en un 2,8%, mientras que su peso en la formación bruta de capital fijo se situó en un 14,0%. Estos indicadores sugieren que, si bien la región mantiene su capacidad de atracción, el flujo de capitales no ha logrado un dinamismo expansivo, reflejando la cautela de los inversores ante un contexto de alta incertidumbre.
Concentración y disparidad en los flujos receptores
La distribución de la inversión continúa altamente concentrada en pocos mercados. Brasil y México, las dos mayores economías de la región, aglutinaron el 62% del total de los ingresos de IED en 2025. Brasil recibió 77.676 millones de dólares, consolidando una tendencia al alza que lo acerca a los niveles máximos observados en la década de 2010. Por su parte, México captó 43.221 millones de dólares, cifra que representa el tercer monto más alto desde 1990, a pesar de haber experimentado una variación interanual negativa. Tras estos dos mercados, el ranking de receptores fue encabezado por Chile (7%), Perú (6%), Colombia (6%), Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%). La CEPAL subraya que, mientras la mayoría de los países de América del Sur y Centroamérica lograron captar mayores flujos, el comportamiento en el Caribe fue heterogéneo, evidenciando que la capacidad de captación depende de las condiciones internas y la inserción específica de cada economía.
