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La economía de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 1.5% entre abril y junio, por debajo del 2.1% registrado en el primer trimestre.
La segunda estimación del producto interno bruto real no cambió la cifra principal de la publicación preliminar, informó el U.S. Bureau of Economic Analysis. El cálculo equivale a un avance trimestral cercano a 0.4% antes de anualizarlo.
El gasto de los consumidores, las exportaciones y la inversión contribuyeron al crecimiento. La caída del gasto público compensó parte de esos avances, mientras el aumento de las importaciones restó al cálculo del PIB.
La desaceleración frente al primer trimestre reflejó un giro a la baja del gasto gubernamental y un menor ritmo de la inversión y las exportaciones. El consumo, en cambio, se aceleró.
Una medida de la demanda privada interna —las ventas finales reales a compradores domésticos privados— aumentó 4.2%, tres décimas más de lo estimado inicialmente. Ese indicador combina el consumo y la inversión privada fija y ayuda a separar la demanda subyacente de inventarios, comercio exterior y gasto público.
Las presiones de precios siguieron elevadas. El índice de precios de las compras internas subió 5.8%; el índice de gastos de consumo personal aumentó 5.3%, y la medida que excluye alimentos y energía avanzó 3.6%. Todas son tasas anualizadas del trimestre.
El ingreso interno bruto real creció 2.2%. El promedio entre esa medida y el PIB aumentó 1.8%, frente a 1.7% en el período anterior.
Las ganancias corporativas ajustadas por valoración de inventarios y consumo de capital aumentaron en $400,900 millones, después de un alza de $74,400 millones en el primer trimestre. El BEA publicará la tercera estimación el 30 de septiembre, cuando estas cifras podrán revisarse de nuevo.
