Ciudad de Panamá. El segundo año del nuevo mandato del presidente Nayib Bukele concluyó con una economía que sigue desafiando los pronósticos de la región. El Salvador registró un crecimiento de 3.9% en 2025, alcanzó niveles históricos de reservas internacionales, recibió cifras récord de turistas y remesas, y mantuvo una de las inflaciones más bajas de América Latina.
Pero detrás de esos indicadores favorables emerge una realidad más compleja: una economía cada vez más dependiente de las remesas y el turismo, con un déficit comercial creciente, presiones fiscales persistentes y reformas estructurales aún pendientes.
