Los pequeños Estados insulares pueden funcionar como una prueba exigente para las políticas de inteligencia artificial. Una investigación reconocida por la Unión Internacional de Telecomunicaciones sostiene que sus restricciones de infraestructura, datos, capacidad institucional y dependencia externa hacen visibles riesgos que otras economías suelen detectar más tarde.
El trabajo de Mohamed Shareef recibió el primer premio en Kaleidoscope 2026, según la UIT. La investigación examina lo que denomina una paradoja de soberanía: estos países necesitan servicios digitales avanzados, pero con frecuencia dependen de infraestructura, proveedores y modelos ubicados fuera de su territorio.