Panamá enfrenta un escenario económico más desafiante en 2026, marcado por presiones fiscales, desaceleración regional y crecientes exigencias de financiamiento, según el más reciente informe “Panama Watch” publicado por Bank of America (BofA).
El reporte, elaborado por el equipo de análisis macroeconómico y estrategia para América Latina de la entidad financiera, advierte que el país deberá mantener disciplina fiscal y acelerar reformas estructurales para preservar la confianza de los mercados internacionales y sostener su perfil de inversión.
La evaluación surge en un contexto donde Panamá intenta consolidar su recuperación económica tras años de presión sobre las finanzas públicas, aumento de deuda y desaceleración del empleo formal. Para los analistas de BofA, aunque la economía panameña mantiene fortalezas vinculadas a su plataforma logística, el Canal y el sector servicios, persisten vulnerabilidades relacionadas con el déficit fiscal y las necesidades de financiamiento del Estado.
El informe señala que los mercados internacionales continúan observando de cerca la capacidad del Gobierno panameño para estabilizar las cuentas públicas y contener el crecimiento de la deuda soberana, especialmente en un entorno global de tasas de interés elevadas y menor liquidez internacional.
Bank of America considera que Panamá mantiene ventajas competitivas relevantes frente a otros países de la región, particularmente por su dolarización, estabilidad financiera y posición estratégica para el comercio mundial. Sin embargo, advierte que el país enfrenta una etapa donde la sostenibilidad fiscal será determinante para mantener el acceso favorable a los mercados internacionales de capital.
El análisis también destaca que la volatilidad internacional y las tensiones geopolíticas continúan afectando las perspectivas de crecimiento en América Latina, impactando sectores sensibles como logística, comercio marítimo y flujos de inversión extranjera.
En ese contexto, los expertos de la firma consideran clave el impulso de proyectos de infraestructura, concesiones logísticas y nuevas inversiones vinculadas al Canal de Panamá y al sistema portuario, como motores para dinamizar la actividad económica y generar empleos.
El documento igualmente subraya que los inversionistas internacionales mantienen atención sobre la evolución política y económica del país, así como sobre la capacidad institucional para ejecutar proyectos estratégicos y garantizar seguridad jurídica.
Para Panamá, el reto inmediato será equilibrar crecimiento económico con consolidación fiscal, mientras enfrenta mayores demandas sociales, presión sobre el costo de vida y un entorno financiero global más restrictivo.
El reporte “Panama Watch” forma parte de las publicaciones periódicas de análisis económico y financiero de Bank of America para mercados emergentes y economías latinoamericanas.