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Ciudad de Panamá, 26 de julio 2026. El Canal de Panamá dio este viernes un paso decisivo hacia uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de su historia al cerrar la recepción de documentos de las empresas interesadas en desarrollar un gasoducto valorado entre 4.000 y 8.000 millones de dólares, una obra que busca transformar al país en un centro regional para el transporte de líquidos de gas natural.
Con el cierre de esta etapa, la Autoridad del Canal de Panamá iniciará la evaluación legal, técnica y financiera de las propuestas para seleccionar a las compañías que pasarán a la fase de precalificación, donde se desarrollarán mesas de diálogo antes de la presentación de ofertas formales.
Aunque la entidad no reveló la identidad de las empresas que entregaron documentación, previamente confirmó el interés de grandes actores internacionales del sector energético y logístico, entre ellos ExxonMobil, Chevron, Energy Transfer, Enterprise Products Partners, Phillips 66, Vopak, Sumitomo Corporation y otras multinacionales con experiencia en infraestructura de hidrocarburos.
El proyecto forma parte de la estrategia del Canal para diversificar sus fuentes de ingresos en un contexto de transformación del comercio y de la demanda energética mundial. La iniciativa busca aprovechar la posición geográfica de Panamá para fortalecer su plataforma logística y convertirse en un corredor clave para el movimiento de gas natural entre los océanos Atlántico y Pacífico.
En paralelo, la administración de la vía también evalúa las propuestas de empresas interesadas en construir dos nuevos puertos, un proyecto estimado en 2.600 millones de dólares. Ambas iniciativas se integran a un plan de expansión que contempla inversiones por 8.500 millones de dólares, incluyendo la construcción de un nuevo embalse para garantizar la disponibilidad de agua y aumentar la capacidad operativa del Canal.
La administración canalera estima que estos proyectos podrían elevar hasta en un 25 % los ingresos de la vía interoceánica, ampliando su papel más allá del tránsito marítimo tradicional hacia un modelo de plataforma logística y energética de alcance global.
La decisión que tome el Canal en los próximos meses definirá mucho más que un contrato de infraestructura. Marcará el rumbo de una estrategia con la que Panamá busca consolidar su relevancia en las cadenas globales de energía y comercio durante las próximas décadas.
