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Los datos oficiales proceden de ASEP Panamá. La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) de Panamá ha emitido un pronunciamiento oficial con fecha del 10 de julio de 2026, con el propósito de clarificar el marco legal que rige el sector de las telecomunicaciones ante las recientes inquietudes ciudadanas derivadas de los incrementos tarifarios aplicados por diversas empresas operadoras. Este posicionamiento busca delimitar las competencias institucionales frente a la percepción pública sobre la capacidad del regulador para intervenir en la estructura de precios de los servicios comerciales.
El fundamento legal que sostiene la actual dinámica del mercado se encuentra en el Decreto Ejecutivo No. 73 de 1997, específicamente en sus artículos 228 y 240, los cuales, en concordancia con los contratos de concesión vigentes, otorgan a las empresas de telecomunicaciones la libertad para establecer los precios de sus planes y servicios. Bajo este esquema normativo, la ASEP carece de facultades legales para fijar, aprobar o vetar los montos que las compañías deciden cobrar a sus usuarios, limitándose su rol a una función de fiscalización procedimental.
La responsabilidad de la ASEP, en el marco de sus competencias, consiste en verificar que las empresas operadoras cumplan rigurosamente con los procedimientos administrativos establecidos antes de proceder con cualquier ajuste de precio. En el caso específico de los recientes aumentos aplicados por las empresas Tigo y Cable & Wireless Panamá, la entidad ha confirmado, tras una revisión técnica, que ambas compañías cumplieron con los protocolos y requisitos legales exigidos para la implementación de dichas modificaciones tarifarias.
La institución ha reconocido explícitamente que cualquier incremento en el costo de los servicios de telecomunicaciones impacta directamente en el presupuesto de las familias panameñas. Esta valoración subraya la sensibilidad social de los servicios públicos y la importancia de que los ajustes, aunque legales bajo el esquema de libre mercado, sean gestionados con transparencia. Ante esta realidad, la ASEP ha señalado que, además de su labor de fiscalización, mantiene una estrategia orientada a fomentar una mayor competencia en el mercado nacional, lo cual constituye un mecanismo indirecto para la contención de precios a largo plazo.
Como parte de estos esfuerzos, la entidad trabaja desde 2025 en la gestión de un proceso de licitación pública, cuyo objetivo es crear las condiciones necesarias para la posible entrada de un tercer operador móvil al país. La incorporación de un nuevo actor en el mercado busca ampliar las opciones disponibles para los usuarios y fortalecer la competitividad entre las empresas existentes. No obstante, la ASEP ha enfatizado que la materialización de esta nueva oferta no depende exclusivamente de su gestión, ni puede considerarse un hecho garantizado, ya que el proceso está sujeto a múltiples variables de mercado y cumplimiento legal.

El rol de la institución se circunscribe a adelantar el proceso de licitación de manera transparente y conforme a la ley, facilitando una mayor participación de actores en el sector. La lógica económica detrás de esta iniciativa es que un mercado con mayor número de competidores tiende a presionar a la baja los precios y a incentivar mejoras en la calidad del servicio, beneficiando en última instancia al consumidor final. Sin embargo, esta es una medida de carácter estructural que requiere tiempo para su implementación y cuyos resultados no son inmediatos.
Es imperativo distinguir las competencias de la ASEP de aquellas que corresponden a otras instancias del Estado. Los temas relacionados con el contenido de los contratos, la publicidad comercial, los posibles cobros indebidos y la protección general al consumidor escapan de la jurisdicción directa de la ASEP. Estos asuntos son competencia exclusiva de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO), entidad encargada de velar por los derechos de los usuarios en sus relaciones comerciales con los proveedores.
La información proporcionada por la ASEP, si bien es precisa en cuanto a sus atribuciones, presenta limitaciones importantes para el usuario final, quien a menudo busca una intervención directa sobre el costo de sus facturas. La principal limitación radica en que el marco legal vigente prioriza la libertad de fijación de precios por parte de las empresas, lo que reduce el margen de maniobra del regulador para mitigar el impacto económico inmediato de los ajustes tarifarios en los hogares.
La ASEP ha reafirmado su compromiso de continuar fiscalizando el cumplimiento de las obligaciones de las empresas del sector, manteniendo una política de comunicación clara con la ciudadanía. La institución sostiene que su labor se enfoca en garantizar que las reglas del juego sean respetadas por todos los participantes del mercado, promoviendo un entorno de competencia leal que, a mediano y largo plazo, debería traducirse en mejores alternativas y condiciones para los usuarios en todo el territorio nacional.
En conclusión, la situación actual refleja la tensión entre un modelo de mercado liberalizado y la necesidad de protección al consumidor ante incrementos en el costo de vida. Mientras la ASEP avanza en sus procesos de licitación para fomentar la competencia, los usuarios deben canalizar sus reclamos específicos sobre cobros indebidos o prácticas contractuales ante la ACODECO, reconociendo que la capacidad de la ASEP se limita a la vigilancia del cumplimiento de los procedimientos legales establecidos para los ajustes de precios por parte de las operadoras.
