En abril de 2026, América Latina y el Caribe generó 164 TWh de electricidad. Es una cifra que, leída sola, dice poco. Leída junto al resto del reporte mensual de OLACDE, cuenta una historia concreta: la región sigue dependiendo del agua para producir la mayor parte de su electricidad, pero cada vez recurre más al gas natural y al viento para compensar cuando esa agua falta.
Esa disminución del 4.31% respecto a marzo, y el aumento del 3.80% frente a febrero, son parte de un vaivén normal dentro del sistema eléctrico regional. Lo que interesa no es tanto el número puntual de un mes, sino hacia dónde se mueve la matriz cuando se observa con perspectiva.