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Ciudad de Panamá, 8 de julio 2026. Hace diez años, Panamá cambió las reglas del comercio mundial sin mover un solo centímetro de su geografía.
La inauguración del tercer juego de esclusas no solo permitió el paso de buques más grandes; consolidó al Canal como una pieza indispensable de las cadenas globales de suministro y reafirmó el papel del país como uno de los principales centros logísticos del planeta.
Hoy, una década después, el reto ya no consiste en ampliar la infraestructura, sino en garantizar que el recurso que la alimenta —el agua— pueda sostener ese liderazgo en un mundo marcado por el cambio climático.
La ampliación, inaugurada el 26 de junio de 2016 con el tránsito del portacontenedores Cosco Shipping Panama, es considerada el mayor proyecto de infraestructura ejecutado en el país desde la apertura del Canal en 1914. La obra transformó la capacidad operativa de la vía, abrió el paso a una nueva generación de embarcaciones y fortaleció la posición estratégica de Panamá en el comercio internacional.
Los resultados respaldan esa apuesta. Durante los primeros ocho meses del año fiscal 2026, el Canal registró 8.593 tránsitos, de los cuales 2.385 correspondieron a buques neopanamax. Desde su inauguración, las esclusas ampliadas han superado los 31.000 cruces y hoy generan más de la mitad de los ingresos totales de la vía interoceánica.
La última década también ha estado marcada por hitos que reflejan la evolución del Canal. Tras el histórico paso del Cosco Shipping Panama, llegaron los primeros buques de gas licuado de petróleo (LPG) y de gas natural licuado (LNG), mientras que en 2024 el MSC MARIE estableció un récord al transitar con una capacidad de 17.640 TEU, confirmando que la ampliación respondió a la transformación de la industria marítima mundial. Más recientemente, el ingreso del crucero Brilliant Lady, de Virgin Voyages, evidenció el creciente atractivo de la ruta panameña para el sector turístico.
En la conmemoración del décimo aniversario, el ministro para Asuntos del Canal y presidente de la Junta Directiva, José Ramón Icaza, afirmó que la ampliación cumplió el propósito para el cual fue concebida: preservar la competitividad de la ruta y consolidar al Canal entre las infraestructuras logísticas más confiables y eficientes del mundo.
La subadministradora y administradora designada para el período 2026-2033, Ilya Espino de Marotta, recordó que el proyecto comenzó a gestarse en 2002 y culminó con el referéndum de 2006, cuando los panameños aprobaron la construcción del tercer juego de esclusas. Destacó que la obra generó más de 40.000 empleos, fortaleció las capacidades nacionales en ingeniería, financiamiento y administración de megaproyectos, y demostró que el país podía ejecutar una de las obras de infraestructura más complejas del siglo XXI.
Pero el mensaje central de la conmemoración estuvo dirigido al futuro. Tras las severas sequías de 2023 y 2024, la Autoridad del Canal impulsa una nueva agenda estratégica que incluye el desarrollo de terminales portuarias, un corredor energético y el proyecto del lago de río Indio, concebido para garantizar el abastecimiento de agua tanto para la población como para la operación del Canal durante los próximos 50 años.
Como parte de la celebración, las autoridades también reconocieron a cinco buques neopanamax por su aporte durante la primera década de operaciones de las esclusas ampliadas, un gesto que subraya la estrecha relación entre Panamá y la industria marítima internacional.
La ampliación convirtió al Canal en una obra de referencia para la ingeniería mundial. Sin embargo, la historia demuestra que las grandes infraestructuras no sobreviven solo por el tamaño de su inversión, sino por su capacidad de adaptarse a nuevos desafíos. La próxima década pondrá a prueba no la grandeza del Canal, sino la capacidad de Panamá para proteger el recurso que mantiene en movimiento una de las rutas comerciales más importantes del planeta.
