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Ciudad de Panamá, 6 de junio 2026. El océano que conecta a Panamá, Costa Rica, Colombia y Ecuador es mucho más que una ruta de migración para tiburones, tortugas, ballenas y otras especies marinas. También es un motor económico del que dependen cientos de miles de personas y una de las mayores apuestas de conservación del pacífico este tropical.
De esta manera resumió estas áreas protegidas, el investigador Jair Urriola Quiroz, quien en su última etapa, ejerció de Secretario Ejecutivo del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR).
El Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR) reúne 11 áreas marinas protegidas de los cuatro países, formando una red de ecosistemas que resguarda especies únicas y una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta.
La iniciativa integra parques nacionales y reservas emblemáticas como Coiba, en Panamá; Galápagos, en Ecuador; Isla del Coco, en Costa Rica; y Malpelo y Gorgona, en Colombia. Juntas conforman una especie de “autopista submarina” utilizada por miles de especies durante sus procesos de migración, reproducción y alimentación.
El origen del CMAR se remonta a hace más de dos décadas, cuando los cuatro gobiernos comenzaron a coordinar esfuerzos para proteger los recursos marinos sin afectar la actividad pesquera de la que dependen numerosas comunidades costeras.
Urriola Quiroz sostuvo que hoy día ese enfoque busca equilibrar conservación y desarrollo económico. Según cifras del CMAR, más de 600.000 personas obtienen ingresos directa o indirectamente de la pesca a lo largo del corredor, mientras que miles de empleos adicionales están vinculados al turismo y a actividades relacionadas con la investigación científica.
Adicionalmente, consideró que el turismo se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de la protección del ecosistema. Sitios como Galápagos, Coiba, Isla del Coco, Gorgona y Malpelo atraen visitantes interesados en el buceo, la observación de fauna marina y el turismo científico.
Para garantizar la sostenibilidad de estas actividades, el CMAR desarrolla una guía regional de turismo sostenible con apoyo del Banco Mundial, mediante el programa PROBLUE. En algunas áreas, las autoridades limitan o suspenden temporalmente el acceso para permitir la recuperación de los ecosistemas.
Más allá del turismo y la pesca, el corredor representa un enorme potencial para la investigación científica. Sus ecosistemas albergan cerca de 2.000 especies, muchas de ellas endémicas, mientras que nuevos descubrimientos continúan ampliando el conocimiento sobre una de las zonas marinas menos exploradas del planeta.
La organización también impulsa la participación de las nuevas generaciones mediante una red regional de jóvenes contemplada en su Plan de Acción 2025-2035, con el propósito de formar futuros científicos y líderes comprometidos con la conservación de los océanos.
Para los países que integran el CMAR, proteger este corredor significa mucho más que preservar la biodiversidad: representa asegurar la seguridad alimentaria, fortalecer economías locales y garantizar que uno de los ecosistemas marinos más valiosos del mundo continúe generando oportunidades para las próximas generaciones.
