Ciudad de Panamá, 18 de junio 2026. Mientras gran parte de América Latina enfrenta un entorno de endeudamiento creciente y finanzas públicas presionadas, Panamá recibe una señal de confianza desde Wall Street.
Un informe divulgado este 18 de junio por el banco de inversión J.P. Morgan sostiene que el país mantiene altas probabilidades de conservar su grado de inversión ante la calificadora Moody’s, pese al aumento de la deuda pública y a los desafíos fiscales acumulados en los últimos años.
La evaluación llega en un momento decisivo. Moody’s mantiene actualmente la nota soberana de Panamá en Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión, acompañado de una perspectiva negativa que mantiene bajo observación el desempeño de las finanzas públicas. La presión aumentó después de que Fitch Ratings rebajara la calificación del país a BB+ en marzo de 2024, dejando a Panamá fuera de la categoría de inversión dentro de esa agencia.
Sin embargo, J.P. Morgan considera que los indicadores fiscales observados hasta abril de 2026 muestran una trayectoria más favorable de la esperada. Según el análisis, el gobierno del presidente José Raúl Mulino ha logrado avances en la reducción del déficit fiscal, acercándose al objetivo oficial de 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB), una de las métricas más observadas por Moody’s.
La administración heredó una situación compleja. Entre 2021 y 2024, el déficit promedio del Sector Público No Financiero alcanzó 5.5% del PIB, reflejando años de gasto elevado y limitaciones en la generación de ingresos.
Los datos más recientes muestran señales de corrección. Los ingresos públicos aumentaron 13.2% interanual durante los primeros meses de 2026, impulsados principalmente por mayores aportes del Gobierno Central y de la Caja de Seguro Social. Al mismo tiempo, los gastos de capital se redujeron 15.9%, mientras que el gasto corriente registró un crecimiento moderado de 4.5%.
Otro elemento clave en la ecuación es el Canal de Panamá.
J.P. Morgan estima que el aumento del tránsito marítimo y las mayores tarifas obtenidas mediante subastas podrían generar alrededor de 400 millones de dólares adicionales este año. Estos recursos aportarían un colchón importante para las finanzas estatales y ayudarían a compensar programas de subsidios, incluido el apoyo al combustible.
La fortaleza económica también juega a favor del país. Panamá creció 4.3% en 2025 y mantiene una expansión cercana al 4% durante 2026, un ritmo superior al promedio regional y que continúa sosteniendo la recaudación tributaria y la actividad productiva.
A mediano plazo, el mercado observa otro posible catalizador: la eventual reapertura de la mina Cobre Panamá. J.P. Morgan considera como escenario base que la operación minera retome actividades durante el segundo semestre de 2027, lo que podría traducirse en mayores ingresos fiscales, un fortalecimiento de las cuentas externas y un nuevo impulso al crecimiento económico.
Pero la fotografía no está libre de sombras.
El informe advierte que Panamá sigue enfrentando desafíos estructurales, entre ellos el elevado peso de los intereses de la deuda sobre los ingresos públicos, las presiones del mercado laboral y las rigideces presupuestarias que dificultan reducir el gasto corriente con mayor rapidez.
Aun así, la entidad concluye que los factores que Moody’s ha señalado históricamente como detonantes de una rebaja no parecen estar presentes en este momento. La consolidación fiscal avanza, la economía conserva dinamismo y los ingresos extraordinarios del Canal ofrecen un respaldo adicional.
La decisión final, sin embargo, aún está por escribirse. Antes de que termine el año, Moody’s deberá determinar si los avances observados son suficientes para preservar el último escalón del grado de inversión de Panamá, una calificación que sigue siendo considerada una pieza clave para atraer capital, financiar proyectos y mantener la confianza de los mercados internacionales.