Una economía que demanda más energía para producir y consumir, pero que todavía enfrenta retos en la gestión y crecimiento sostenible de otros servicios esenciales como el agua potable.
Ciudad de Panamá, 8 de mayo 2026. Panamá atraviesa una transición silenciosa en sus servicios básicos: mientras la electricidad gana dinamismo impulsada por las energías renovables y un mayor consumo productivo, el agua potable comienza a mostrar señales de estancamiento.
La oferta de electricidad creció 9.5%, según el Sistema de Medición Comercial (SMEC), empujada principalmente por el fuerte aumento de 24.7% en la generación renovable. En contraste, la generación térmica cayó 42.1%, reflejando una menor dependencia de combustibles fósiles y una matriz energética cada vez más limpia.
El dato es relevante porque evidencia un cambio estructural en el modelo energético panameño. La expansión de las fuentes renovables no solo reduce costos operativos y presión ambiental, sino que también fortalece la seguridad energética del país frente a la volatilidad internacional del petróleo.
El consumo también mostró una economía más activa. La facturación eléctrica aumentó 2.4%, con avances en todos los segmentos: residencial (2.4%), comercial (1.0%) e industrial (4.6%). El mayor salto se registró en los generadores, con un alza de 125.1%, indicador que suele asociarse a una mayor demanda de respaldo energético en actividades productivas y proyectos de infraestructura.
En términos acumulados, la oferta y generación eléctrica creció 6.1% hasta marzo, mientras que el destino de la electricidad avanzó 5.2%, confirmando que la demanda mantiene una tendencia positiva durante el inicio del año.
Las cifras son el resultado del avance de los principales Indicadores Económicos Mensuales (PIEM): Marzo 2025-26, del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), quien mejora la oferta de información al disminuir la frecuencia a un promedio de 30 días, respecto a la acostumbrada de 45 días.
El comportamiento del agua potable, sin embargo, dibuja un escenario distinto. Aunque el consumo industrial aumentó 2.5% y el residencial 0.1%, la facturación total acumulada cayó 0.1% a marzo, afectada por una reducción de 1.6% en el consumo gubernamental.
La desaceleración sugiere que el crecimiento en el uso de agua es más moderado y desigual que el observado en electricidad. También podría reflejar mayores esfuerzos de contención del gasto público, eficiencia en consumo institucional o limitaciones en la expansión del servicio.
En conjunto, las cifras muestran una economía que demanda más energía para producir y consumir, pero que todavía enfrenta retos en la gestión y crecimiento sostenible de otros servicios esenciales como el agua potable.