Ciudad de Panamá, 7 de abril de 2026. El dinamismo económico de 2025, impulsado por la logística, contrasta con el aumento del desempleo, la caída de la inversión extranjera y persistentes brechas estructurales.
Panamá cerró 2025 con un crecimiento económico de 4.4%, alcanzando un Producto Interno Bruto de B/.84,752.9 millones, un aumento de B/.3,533.3 millones respecto al año anterior, según el más reciente informe de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE).
Las cifras confirman que el país mantiene una trayectoria de expansión, sostenida principalmente por sectores como logística, servicios y consumo. Sin embargo, también revelan un patrón conocido: el crecimiento no se distribuye de manera uniforme ni se traduce plenamente en empleo formal o mejoras amplias en el ingreso.
El motor más visible de este desempeño fue el sector transporte y logística, que creció 14.5% y explicó el 40% del aumento del PIB, consolidando su papel como eje de la economía nacional. En contraste, el sector agropecuario se contrajo 1.7%, reflejando debilidades persistentes en productividad y diversificación.
En materia fiscal, el déficit se redujo de 6.23% del PIB en 2024 a 3.68% en 2025, una señal de mayor disciplina. Aun así, la deuda pública alcanzó el 65.6% del PIB, manteniéndose en niveles elevados que limitan el margen de maniobra del Estado.
Uno de los retrocesos más marcados se registró en la inversión extranjera directa, que cayó 63.1% en 2025. La cifra subraya los desafíos en materia de confianza, clima de negocios y atracción de capital productivo.
El mercado laboral ofrece quizá la señal más clara de las tensiones estructurales: aunque se generaron empleos, la tasa de desempleo aumentó a 10.4%, la informalidad se mantiene en 47.1% y más del 70% de los trabajadores percibe menos de B/.1,000 mensuales. Para muchos, el crecimiento económico sigue siendo una realidad distante.
Frente a este panorama, APEDE plantea la necesidad de avanzar en una agenda que fortalezca la institucionalidad, impulse la inversión productiva y mejore la competitividad, con énfasis en sectores capaces de generar empleo formal.
“La economía panameña está creciendo, pero el reto ahora es lograr que ese crecimiento llegue a más personas”, señaló Giulia De Sanctis, presidenta del gremio. “Se necesitan condiciones que impulsen la inversión, el empleo formal y oportunidades reales, especialmente para jóvenes y mujeres”.
El informe advierte además que el entorno internacional podría volverse más adverso en 2026, con mayores costos, condiciones financieras más restrictivas y una creciente incertidumbre global.
En ese contexto, el desafío para Panamá no será solo crecer, sino hacerlo mejor: con mayor productividad, más inversión sostenida y beneficios tangibles para una mayor parte de su población.