En medio de la presión por el encarecimiento del petróleo a nivel internacional, el Gobierno lanzó un salvavidas para el sector transporte y el bolsillo de los ciudadanos: fijó un precio tope de B/.0.90 por litro de diésel y B/.0.88 para la gasolina de 91 octanos.
La medida, dirigida principalmente a transportistas, busca evitar un incremento en el costo del pasaje y contener el impacto en la economía diaria de miles de panameños. El anuncio fue realizado por el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, quien subrayó que la decisión responde a la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
“El objetivo es proteger a los consumidores y dar estabilidad al sector transporte”, destacó el titular del MEF.
El subsidio tendrá una duración de hasta diez meses, aunque podría suspenderse antes si mejoran las condiciones del mercado o la situación fiscal del país. Para sostener esta política, el Estado destinará aproximadamente B/.15 millones mensuales, sin afectar los recursos asignados a inversión pública.
Además, el Gobierno reiteró que se mantienen otros subsidios clave que alivian el costo de vida, como los destinados al transporte público —incluyendo Metro, Metro Bus y transporte selectivo—, así como la tarifa eléctrica, el gas de cocina y el respaldo a la pesca artesanal.
Con esta medida, las autoridades buscan contener el efecto dominó que suele provocar el aumento del combustible, evitando que el golpe llegue directamente al bolsillo de la población.