Las cifras oficiales del INEC encienden las alarmas: mientras la economía pierde empleos formales en sectores clave, la informalidad devora el mercado laboral y el consumo se desploma. ¿Está Panamá al borde de una crisis económica generalizada?
En los últimos meses, una pregunta resuena con insistencia en calles, buses y oficinas: ¿Dónde está el “chen chen”? La expresión popular, que alude al dinero en efectivo que solía circular con fluidez, refleja hoy una realidad que las estadísticas oficiales confirman con crudeza. El empleo en Panamá atraviesa su momento más crítico de la última década, y los analistas advierten que, de no tomarse medidas urgentes, el país podría enfrentar una crisis económica de proporciones mayores.
El Diagnóstico: Cifras que Preocupan
De acuerdo con la última Encuesta de Mercado Laboral del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) , correspondiente a agosto de 2025, la población económicamente activa del país asciende a 2,196,050 personas. De ellas, aproximadamente 228,000 se encuentran desocupadas, lo que arroja una tasa de desempleo del 10.4% .
Pero el dato más alarmante no es solo el desempleo abierto, sino la calidad del empleo que se genera. Según el mismo informe, cerca del 47.1% de la población ocupada —unas 784,000 personas— se desempeña en la informalidad. Esto significa que casi la mitad de los trabajadores panameños carece de acceso a seguridad social, prestaciones laborales o estabilidad en sus ingresos.
La combinación de alto desempleo y abrumadora informalidad tiene un efecto directo en el bolsillo de los ciudadanos y, por ende, en el consumo. Sin ingresos formales ni estabilidad, la capacidad de compra de las familias se erosiona, y el tan anhelado “chen chen” simplemente deja de circular.
Los Sectores que Apagan la Maquinaria
El análisis desagregado de las cifras del INEC revela qué áreas de la economía están perdiendo tracción y, con ello, destruyendo empleo formal.
- Sector Agropecuario: El Campo se Apaga | El sector primario de la economía, el agropecuario, registró una pérdida de 10,883 empleos. Esta caída no es una simple estadística: representa menos alimentos producidos localmente, mayor dependencia de importaciones y el abandono de tierras que antes sostenían a familias enteras. La reducción en la producción nacional impacta directamente en la soberanía alimentaria y en el encadenamiento con otras industrias, como el transporte y el comercio de insumos.
- Administración Pública: El Estado también Aprieta el Cinturón | Contrario a lo que podría pensarse en tiempos de crisis, el Estado no ha actuado como empleador de última instancia. La Administración Pública perdió 2,763 plazas, lo que refleja políticas de austeridad, congelamiento de contrataciones o, en el peor de los casos, despidos masivos en un sector que debería garantizar la prestación de servicios esenciales.
- Industria Manufacturera: La Fábrica se Ralentiza | Aunque la pérdida de 306 empleos en la industria manufacturera puede parecer menor en comparación con otros rubros, es un síntoma preocupante. La manufactura es un termómetro de la actividad económica interna: si las fábricas producen menos, significa que el mercado local está contrayéndose y que los pedidos disminuyen. Cada empleo perdido en este sector representa un eslabón roto en la cadena de valor.
Los Sectores que “Empujan” (Pero no con la Fuerza Suficiente)
No todo es negativo en el informe del INEC. Algunos sectores lograron generar empleo, aunque con matices que merecen análisis.
- Transporte y Logística: 13,867 Nuevas Plazas | El sector de transporte y logística, pilar de la economía de servicio y tránsito que caracteriza a Panamá, sumó 13,867 empleos. Este crecimiento refleja la vitalidad del hub logístico panameño, pero también plantea una interrogante: ¿son empleos formales o se trata de una extensión de la informalidad en un sector tradicionalmente dominado por propietarios de buses y taxis? La diferencia es clave para medir el verdadero impacto en la calidad de vida de los trabajadores.
- Comercio: 11,591 Nuevas Plazas | El comercio, otro motor tradicional de la economía, generó 11,591 empleos. Sin embargo, en este rubro conviven grandes cadenas formales con miles de pequeños negocios informales. La pregunta que surge es cuántos de estos nuevos puestos ofrecen las garantías de un contrato formal y cuántos son parte de la creciente economía sumergida.
- Actividades del Hogar: 7,852 Plazas | Un dato curioso y revelador es el crecimiento de 7,852 empleos en actividades del hogar. Este incremento está directamente vinculado al envejecimiento de la población panameña. A medida que los adultos mayores requieren cuidados especializados, las familias contratan personal doméstico o de asistencia. Sin embargo, se trata de un sector altamente informal, donde el acceso a la seguridad social es la excepción y no la regla.
La Caída del Consumo: El Caso de Cervecería Panamá
El impacto de la pérdida de empleo formal y el aumento de la informalidad no es una abstracción estadística. Se traduce en hechos concretos que golpean a las empresas y, en última instancia, a los propios trabajadores.
Un ejemplo claro es la situación que enfrenta Cervecería Panamá, una de las empresas más emblemáticas del país. Fuentes del sector distribuidor confirmaron una marcada caída en las ventas durante los últimos trimestres. El consumo de productos de la compañía, que incluye no solo cervezas sino también gaseosas y maltas, se ha reducido drásticamente.
La explicación es simple: cuando las familias ven mermados sus ingresos o dependen de trabajos informales inestables, los primeros gastos que se recortan son los prescindibles. Una cerveza al final del día, una gaseosa para los niños o una malta para compartir dejan de ser prioridad cuando el “chen chen” no alcanza para la comida.
La caída en el consumo de una empresa de la magnitud de Cervecería Panamá es una alerta roja. Significa que el problema ha trascendido a los sectores más vulnerables y ya afecta a la clase media trabajadora, el segmento que tradicionalmente sostenía el consumo masivo.
El Debate de la Ley de Archivo de Deudas: ¿Salvavidas o Ancla?
En medio de este panorama crítico, la discusión sobre la ley que permite archivar deudas bancarias ha generado una profunda división de opiniones. Por un lado, los defensores de la norma argumentan que ofrece un alivio a los deudores agobiados. Por otro, los críticos —entre ellos, analistas financieros y representantes del sector bancario— advierten que la medida tendrá consecuencias nefastas para la economía.
El principal riesgo señalado es la restricción del crédito. Si los bancos perciben que las deudas pueden ser archivadas con facilidad, endurecerán los requisitos para otorgar nuevos préstamos. Esto afectaría especialmente a los trabajadores informales, que ya enfrentan barreras para acceder al sistema financiero formal, y a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que dependen del crédito para operar y crecer.
En un contexto donde el desempleo es alto y la informalidad galopante, cerrar las llaves del crédito equivale a privar de oxígeno a los sectores que aún mantienen la economía en movimiento. La paradoja es amarga: una ley pensada para proteger al deudor podría terminar asfixiando a los mismos a quienes busca ayudar.
La Otra Deuda: Servicios Públicos de Primera
Mientras el empleo y el consumo se desploman, los panameños continúan pagando tarifas de servicios públicos que no se corresponden con la calidad recibida. El caso del servicio de internet es particularmente emblemático.
A pesar de los altos costos que los usuarios pagan mensualmente, la velocidad y estabilidad de la conexión están muy por debajo de los estándares internacionales. Las quejas se multiplican en redes sociales y foros de consumidores, señalando interrupciones constantes, velocidades inferiores a las contratadas y una atención al cliente deficiente.
La pregunta que surge es: ¿dónde está la ASEP? La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) es el ente regulador encargado de velar por la calidad de los servicios y el cumplimiento de las obligaciones por parte de las empresas concessionarias. Sin embargo, la percepción ciudadana es la de una entidad ausente, que rara vez impone sanciones ejemplares o exige mejoras tangibles.
En una economía que depende cada vez más de la conectividad digital —tanto para el teletrabajo como para la educación y el comercio electrónico—, tener un servicio de internet deficiente es un lastre adicional para la competitividad y el desarrollo.
¿Crisis Anunciada o Llamada de Atención?
Las cifras del INEC son claras: el empleo formal se erosiona, la informalidad crece sin control y el consumo —el motor de la economía— comienza a mostrar signos de fatiga. La combinación de estos factores, sumada a políticas públicas que generan incertidumbre en el sector crediticio y a servicios públicos deficientes, dibuja un panorama que, de no corregirse, podría desembocar en una crisis económica de gran escala.
La pregunta que flota en el aire no es si Panamá enfrenta problemas, sino si las autoridades tienen la voluntad y la capacidad de implementar las soluciones necesarias antes de que sea demasiado tarde. Porque cuando el “chen chen” desaparece, no vuelve a aparecer por arte de magia. Se necesita una estrategia clara que fomente la inversión, proteja el empleo formal y reactive el consumo.
Hasta ahora, el silencio oficial es ensordecedor. Y mientras tanto, en las calles, en los buses y en las casas, los panameños siguen preguntándose: ¿dónde está el “chen chen”? La respuesta, lamentablemente, parece estar cada vez más lejos.