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La cuadragésima sexta Feria Nacional de Artesanías abrió sus puertas en el Centro de Convenciones Atlapa con un despliegue folclórico encabezado por la Dirección Regional de Chiriquí y el Ministerio de Cultura. Bajo el lema “Herencia: Saberes Ancestrales”, el encuentro convierte al recinto en una vitrina de oficios, tradiciones y expresiones culturales de todo Panamá.
La edición reúne a 677 artesanos procedentes de provincias y comarcas, la cifra más alta registrada en los 46 años de la feria. El Ministerio de Cultura informó que la participación ocupa la totalidad de los espacios disponibles en Atlapa y amplía la diversidad de productos presentados al público.
Los pabellones combinan exhibición y venta de piezas hechas a mano con demostraciones de técnicas transmitidas entre generaciones. El recorrido permite observar distintas formas de trabajar fibras, madera, cerámica, textiles, metales y otros materiales vinculados con identidades regionales, comunidades rurales, pueblos originarios y tradiciones afrodescendientes.
La feria incorpora además un corredor gastronómico y una programación artística distribuida entre la tarima principal y el Teatro La Huaca. Más de 290 agrupaciones se inscribieron para participar en esta edición, mientras la agenda contempla más de 40 presentaciones artísticas y folclóricas por día durante los cinco días del encuentro.
La ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, destacó durante la apertura que cada pieza expuesta representa incontables horas de trabajo, creatividad y conocimiento. La funcionaria vinculó esas obras con la resistencia cultural de los pueblos originarios, las comunidades rurales y afrodescendientes, y con quienes han mantenido vivos esos saberes a través del tiempo.
La ceremonia reunió también a monseñor José Domingo Ulloa, ministros y viceministros, autoridades gubernamentales, integrantes del cuerpo diplomático, patrocinadores y representantes del sector artesanal. Después del corte de cinta, los asistentes iniciaron el recorrido por las islas de Atlapa para conocer la oferta y conversar directamente con sus creadores.
Uno de los momentos centrales fue la distinción a Norma Alicia Jurado de Dickson con la Orden San José como Maestra Artesana 2026. El reconocimiento destaca su trayectoria y su aporte a la preservación del patrimonio panameño. La artesana recibió además un galardón especial otorgado por el Banco Nacional de Panamá.
La Orden San José ocupa un lugar relevante dentro de la feria porque reconoce no sólo la calidad de una obra, sino la capacidad de conservar y enseñar conocimientos. En el trabajo artesanal, la continuidad de una técnica depende de quienes la practican, documentan y transmiten a nuevas generaciones dentro de sus comunidades.

La edición también incluye certámenes que ponen en valor distintas expresiones del patrimonio. Entre ellos figuran el Concurso de Camisilla, Artesanía Destacada, Reina Artesanal, Polleras con Labores e Indumentarias Folclóricas. Las competencias reconocen ejecución, creatividad y fidelidad a elementos que forman parte de la identidad cultural del país.
El público puede encontrar molas, sombreros pintaos, cerámicas, chaquiras, tallados en tagua, cutarras, textiles e indumentarias tradicionales, junto con otras piezas utilitarias y decorativas. La variedad muestra que la artesanía panameña no corresponde a una sola región o material, sino a prácticas diversas desarrolladas en todo el territorio.
Comprar directamente en los módulos permite que una parte mayor del ingreso llegue a quien elaboró la pieza. La feria funciona así como espacio cultural y como mercado temporal para pequeños productores que deben cubrir materiales, herramientas, transporte y muchas horas de trabajo antes de ofrecer un producto terminado.
El contacto con visitantes también ofrece a los artesanos oportunidades para explicar el origen de sus diseños, recibir encargos y ampliar redes comerciales. Esa relación ayuda a distinguir una pieza artesanal de productos industrializados que reproducen motivos tradicionales sin sostener necesariamente a las comunidades donde surgieron.
El componente gastronómico extiende el recorrido más allá de los pabellones de venta. Comidas y bebidas tradicionales permiten relacionar los objetos con prácticas cotidianas, celebraciones y territorios. La combinación de artesanía, cocina, música y danza presenta el patrimonio como una experiencia viva y no únicamente como una colección de objetos.
Las presentaciones folclóricas reunirán miles de bailarines y músicos durante la programación. El volumen de participantes obliga a coordinar escenarios, horarios, vestuario y traslados, pero también ofrece una representación amplia de expresiones regionales ante un público que puede permanecer varias horas dentro del recinto.
La feria permanece abierta hasta el domingo 2 de agosto, por lo que este fin de semana concentra las últimas oportunidades para visitarla. El horario anunciado es de 10:00 de la mañana a 10:00 de la noche en el Centro de Convenciones Atlapa, con actividades culturales distribuidas a lo largo de cada jornada.
La entrada general cuesta B/.3.00. Jubilados y estudiantes pagan B/.1.50, mientras los menores de 12 años ingresan gratuitamente. Los visitantes pueden consultar la programación oficial antes de acudir para identificar presentaciones, concursos y actividades especiales previstas en la tarima principal y el Teatro La Huaca.
La magnitud de esta edición confirma el papel económico del trabajo artesanal. Cada venta apoya actividades familiares y comunitarias, mientras la exposición nacional puede abrir puertas a nuevos clientes. El desafío posterior consiste en mantener canales de comercialización y formación durante el resto del año, más allá de los cinco días de feria.
Con 677 expositores y una agenda continua de folclore, gastronomía y concursos, la Feria Nacional de Artesanías celebra las raíces panameñas a través de quienes las mantienen en práctica. Atlapa se convierte hasta el domingo en un punto de encuentro entre creadores y público, donde el patrimonio puede conocerse, valorarse y apoyar directamente a sus portadores.