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Ciudad de Panamá, 30 de julio 2026. La sequía asociada al fenómeno de El Niño ya comienza a dejar huella en la principal ruta marítima de Panamá. Aunque la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) aseguró que mantendrá sin cambios el número de tránsitos diarios de buques, la reducción progresiva del calado permitido evidencia que las condiciones hidrológicas obligan a tomar medidas preventivas para proteger la operación de la vía interoceánica.
La administradora designada de la ACP, Ilya Espino de Marotta, explicó que las precipitaciones registradas durante las últimas semanas están por debajo de los niveles esperados para esta época del año. No obstante, destacó que los lagos que alimentan el Canal comenzaron la temporada con reservas elevadas, gracias a un período lluvioso previo, lo que permite mantener la operación con un margen de seguridad.
Aun así, el Canal ya activó una estrategia gradual de ajustes. Desde el 3 de julio, el calado máximo para los buques Neopanamax pasó de 50 a 49.5 pies; el 24 de julio volvió a reducirse a 49 pies y, si las condiciones no mejoran, el próximo 15 de agosto descenderá a 48.5 pies.
La medida obliga a las embarcaciones de mayor tamaño a transportar menos carga para evitar riesgos durante el tránsito.
El ajuste tiene un efecto económico inmediato. Al reducir la carga que pueden transportar los buques, también disminuye la base sobre la que se calculan los peajes que cobra el Canal, afectando potencialmente los ingresos de la ruta.
Sin embargo, la ACP precisó que la medida impacta actualmente a menos del 1.7% de los buques Neopanamax y forma parte de su estrategia para administrar el recurso hídrico sin comprometer la continuidad del servicio.
La administración canalera insistió en que no prevé restricciones drásticas como las aplicadas durante la crisis de 2023, cuando la histórica sequía obligó a reducir significativamente los cupos diarios de tránsito y alteró las cadenas logísticas internacionales.
De producirse un escenario similar, aseguró Espino de Marotta, la industria naviera recibiría un aviso oficial con al menos un mes de anticipación.
El desafío para Panamá ahora consiste en equilibrar la conservación del agua con la necesidad de mantener abierta una de las arterias comerciales más importantes del planeta. Mientras El Niño continúa poniendo a prueba la disponibilidad hídrica, cada reducción del calado recuerda que el cambio climático ya no representa una amenaza futura, sino una variable que redefine, paso a paso, el comercio marítimo global.
