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Las áreas protegidas de Panamá recibieron más de 4.000 visitantes durante las festividades patrias, una afluencia que confirma el interés por el turismo de naturaleza y, al mismo tiempo, plantea mayores exigencias para la protección de los ecosistemas.
El Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), mediante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), desplegó un operativo especial en 66 áreas protegidas del país entre el 2 y el 6 de noviembre, con personal dedicado a la vigilancia, atención de visitantes, monitoreo de biodiversidad y educación ambiental.
El Parque Nacional Volcán Barú encabezó la lista de destinos más concurridos, con 1.575 visitantes. Le siguieron el Parque Nacional San Lorenzo, en Colón, con 1.259; el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, en Bocas del Toro, con 859; el Parque Nacional Chagres, con 585; y el Parque Nacional y Reserva Biológica Altos de Campana, con 561.
También destacaron el Parque Nacional Soberanía, con 385 visitantes; el Parque Nacional Coiba, con 353; el Parque Nacional Portobelo, con 160; y el Refugio de Vida Silvestre Isla Iguana, con 154.
La concurrencia se extendió a otros espacios naturales, entre ellos el Parque Internacional La Amistad, el Parque Nacional Camino de Cruces, el Bosque Protector Palo Seco, la Reserva Forestal El Montuoso y el Humedal de Importancia Internacional Punta Patiño.

El turismo convive con las amenazas ambientales
El aumento de visitantes coincidió con una serie de intervenciones para enfrentar actividades que ponen en riesgo los recursos naturales. Durante los operativos, las autoridades destruyeron 10 motobombas utilizadas en minería ilegal y reportaron procedimientos por tenencia de armas de fuego dentro de los parques nacionales Chagres y Soberanía.
También se detectaron casos de tala ilegal en los parques nacionales Chagres y Sierra Llorona, así como en el Bosque Protector Palo Seco. En el Humedal San San Pond Sak fueron retenidas 48 tablas de madera.
En Los Santos, las autoridades aprehendieron a una persona presuntamente vinculada al tráfico ilegal de huevos de tortuga marina y decomisaron 284 unidades. Estas actuaciones evidencian que la presión sobre las áreas protegidas no proviene únicamente de la actividad turística, sino también de prácticas ilegales que afectan directamente la biodiversidad.
Tortugas marinas y fauna silvestre bajo vigilancia
El operativo también dejó resultados en materia de conservación. En Playa Horcones se protegieron 311 huevos de tortugas marinas, mientras que en áreas protegidas de Chiriquí y Los Santos fueron liberados 438 neonatos de tortuga lora.
A estas acciones se sumaron el rescate y la reubicación de una boa constrictor en el área de influencia del Parque Nacional Camino de Cruces y la recuperación de una red de pesca fantasma en aguas del Parque Nacional Coiba.
En este último destino, ubicado en Veraguas, se contabilizaron 288 visitantes nacionales y extranjeros, además de jornadas de orientación ambiental, monitoreo marítimo y control de las actividades dentro del área protegida.
Por su parte, Isla Bastimentos destacó por la afluencia turística hacia Cayos Zapatilla, mientras que San Lorenzo mantuvo su atractivo por la combinación de patrimonio histórico y riqueza natural.
175 reportes durante el operativo nacional
En total, el despliegue de MiAMBIENTE y las entidades de apoyo generó 175 reportes de actividades e incidencias. De estos, 53 correspondieron a eventos positivos y negativos relacionados con labores de conservación, protección, monitoreo y vigilancia ambiental.
La experiencia de los Días Patrios vuelve a poner sobre la mesa un desafío para Panamá: aprovechar el potencial económico del turismo de naturaleza sin comprometer los ecosistemas que sostienen esa actividad.
La cantidad de visitantes demuestra el atractivo de los parques nacionales, pero los decomisos, las intervenciones contra la minería y la tala ilegal revelan que su conservación requiere mucho más que abrir sus puertas al público.
El verdadero éxito del turismo ecológico no se mide solamente por cuántas personas llegan, sino por la capacidad del país para garantizar que esos territorios permanezcan protegidos para las próximas generaciones.
