Donald Trump ha propuesto reducir la tasa de interés clave al 1 % y aplicar aranceles del 30 % a importaciones de la Unión Europea y otros socios comerciales. Esta estrategia busca proteger la industria local y aumentar los ingresos fiscales mediante una política comercial más agresiva.
Sin embargo, analistas advierten que estas medidas pueden desestabilizar las cadenas globales de suministro y dañar la confianza de los inversionistas. La volatilidad provocada por mensajes contradictorios entre treguas y nuevas sanciones complica el panorama económico y pone en riesgo el crecimiento sostenido del país.


