El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó la noche del miércoles 1 de abril de 2026 que los objetivos estratégicos de Washington en la guerra contra Irán están “casi cumplidos” y aseguró que la ofensiva entrará en una fase de “extrema dureza” durante las próximas dos o tres semanas. En su primer discurso a la nación desde el inicio del conflicto, Trump sostuvo que las fuerzas estadounidenses han logrado victorias “rápidas, decisivas y aplastantes” desde que comenzó la guerra, a finales de febrero.
Durante una alocución de menos de 20 minutos, el mandatario aseguró que Irán ha quedado “prácticamente devastado” y lanzó una de sus frases más duras al prometer que Estados Unidos hará retroceder a la república islámica “a la Edad de Piedra”. Trump también insistió en que la etapa más difícil de la campaña militar ya pasó y dio a entender que Washington busca rematar la operación sin comprometerse, sin embargo, con una fecha exacta para el fin de la guerra.
El presidente volvió además a cuestionar a los aliados de la OTAN por no involucrarse de forma más decidida en el conflicto y afirmó que los países que dependen del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz deberían encargarse por sí mismos de proteger esa vía marítima clave. El estrecho se ha convertido en uno de los principales focos de tensión del conflicto, con efectos directos sobre los precios internacionales del crudo y la estabilidad del comercio energético mundial.
Trump reservó sus elogios para Israel y varios países del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, a los que describió como aliados firmes frente a los ataques iraníes con misiles y drones. Al mismo tiempo, aseguró que instalaciones nucleares iraníes fueron golpeadas con tal intensidad por bombarderos B-2 que tomaría meses siquiera acercarse al área afectada, una afirmación presentada por la Casa Blanca como prueba del impacto de la operación, aunque persisten dudas sobre cómo se resolverá el desafío del uranio enriquecido que, según analistas y medios estadounidenses, sigue siendo uno de los puntos sin respuesta clara.
El discurso llega en un momento de creciente presión política y económica para la administración Trump. Reuters y Associated Press reportaron que, tras la alocución, los mercados reaccionaron con nerviosismo, mientras los precios del petróleo volvieron a subir por la incertidumbre sobre la duración del conflicto y por el riesgo que representa la situación en Ormuz para el suministro global de energía. Aunque Trump trató de transmitir la idea de una guerra próxima a concluir, su mensaje dejó abiertas interrogantes sobre la salida diplomática, el costo económico y el verdadero alcance de una campaña militar que sigue escalando.