El transporte terrestre se ha consolidado como una de las principales fuentes de contaminación en Panamá. De acuerdo con registros de estaciones de monitoreo de la calidad del aire, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) superan a diario los límites establecidos en la resolución ambiental adoptada por el Ministerio de Salud en enero de 2023, lo que refleja el impacto directo de los vehículos en la salud pública y el ambiente.
El más reciente Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, presentado por el Ministerio de Ambiente en 2024 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, confirma que el transporte es el mayor emisor dentro del sector Energía, representando el 54.4 % del total. Ese año, las emisiones alcanzaron 7,304.8 kilotoneladas de CO₂ equivalente, un incremento de 216.6 % respecto al 2000, impulsado principalmente por el creciente consumo de gasolina y diésel ante el aumento sostenido del parque vehicular.
