El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió una “reorganización completa” de la política exterior estadounidense para ajustarse a un entorno global que, según dijo, “ha cambiado drásticamente”.
En su conferencia de prensa, sostuvo que el principio rector será el interés nacional, definido como impulsar políticas que hagan a EE. UU. más seguro, más fuerte o más próspero, lo que implica establecer prioridades geográficas y temáticas y alinear a esas prioridades las capacidades del Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional y otros instrumentos de influencia.
Rubio también abordó la reforma de la ayuda exterior, recalcando que no es caridad sino una herramienta de política exterior financiada por contribuyentes y, por tanto, debe enfocarse en objetivos alineados con los intereses nacionales, con mayor control desde las embajadas y oficinas regionales.
En el plano hemisférico, identificó como principal amenaza a los grupos criminales transnacionales ligados al narcotráfico y destacó cooperación de países como Panamá, Costa Rica, Ecuador, El Salvador y República Dominicana, además de una colaboración institucional con Colombia y un nivel de cooperación con México que calificó como el más alto de su historia.
Sobre Venezuela, reiteró que Washington prioriza la estabilidad y la seguridad regionales y sostuvo que el régimen de Nicolás Maduro no coopera con Estados Unidos y mantiene vínculos con actores criminales y organizaciones señaladas como terroristas; evitó especular sobre escenarios políticos y sobre conversaciones del presidente Trump con Maduro, y señaló que Brasil ha expresado disposición a desempeñar un papel “positivo”, sin ofrecer detalles concretos.

